www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

PASO CAMBIADO

La irrupción de Ciudadanos

José Antonio Sentís
x
directorgeneralelimparciales/15/15/27
miércoles 18 de febrero de 2015, 21:35h

Dentro de la volatilidad política que estamos viviendo en España desde las elecciones europeas, el último fenómeno detectado por las encuestas es la irrupción de Ciudadanos. El partido hasta ahora sólo conocido por la popularidad de su líder, Albert Rivera, y por su actuación circunscrita a Cataluña, ha decidido probar suerte a nivel nacional, y ha logrado de inmediato la atención de una parte significativa del electorado, a tenor de lo que dicen las encuestas.

En cierto modo, el fenómeno (al margen de ideologías) es semejante al de Podemos. Una opción novedosa, no probada, ajena al statu quo, sin experiencia previa de gestión, sin cuadros, sin programa, sin militancia… pero objeto de atención, o de deseo, según se mire, para una parte significativa de la opinión pública.

Obviamente, entre Ciudadanos y Podemos media un abismo ideológico, pero ambos parecen haber encontrado un hueco en el mercado político. Porque es éste el que ha cambiado por la crisis, igual que lo ha hecho el económico. La crisis ha desgastado a los principales protagonistas y les ha causado desplazamientos indeseados de sus posiciones hegemónicas en sus respectivos campos: al PP, en el centro derecha, donde entra Ciudadanos, y al PSOE en la izquierda, porque el centro lo abandonó con Zapatero, de lo que se aprovecha Podemos.

Lo más interesante de observar es que ahora, en España, el antedicho mercado político funciona cada vez más como el económico. Alguien detecta un hueco para sus productos o servicios, diseña una marca, genera una necesidad, estudia la comercialización y después, y sólo después, establece el contenido del producto que venderá.

Esto no pasaba en la política clásica, basada en las ideologías, porque la oferta en el mercado político venía predeterminada. El que era socialista, comunista, liberal o democristiano vendía su doctrina. Pero, estas ideologías fueron poco a poco replegándose en favor de una posición geográfica en el mercado. Ni el socialismo sería puro, ni el liberalismo lo sería. La clave sería su mutuo contagio y su situación en el eje izquierda-centro-derecha.

Estamos ahora en eso, hasta la exageración. En el momento en que cualquiera de los partidos, los grandes y pequeños, pierden un centímetro de posición, como se diría en el baloncesto, aparece alguien para disputar el terreno. No importa que no tenga ideología predefinida, ni que oculte por motivos tácticos la que realmente le inspira. Lo que importa es que tome el espacio y se abra hueco. Porque el votante consumidor está entusiasmado por las novedades, como lo está el cliente tecnológico.

La desfiguración del proyecto socialdemócrata a favor de un ambiguo radicalismo en la era de Zapatero ha permitido detectar un inmenso hueco en la izquierda. Podría haberlo ocupado IU, y estuvo a punto de hacerlo, pero la coalición heredera del Partido Comunista estaba demasiado anquilosada para reaccionar. Por eso dejó un tremendo hueco en la izquierda, donde la habilidad táctica y la fascinación mediática llevó a Podemos (de procedencia ultraizquierdista) a presentarse como transversal, y mucho más aspiracional que ideológico. En principio, lo consiguió. Otra cosa es que el electorado se dé cuenta de que esa posición de “centralidad” no es sino un inmenso engaño, pero eso es otra cuestión.

De la misma forma, el desgaste en el partido del Gobierno, que ocupaba con mayoría absoluta desde el centro hasta la derecha, ha dejado huecos. Se pensó por algunos que uno de ellos lo tomaría UPyD, pese a su acento izquierdista, aunque bien es verdad que moderado por su vocación nacional. Pero el partido de Rosa Díez no terminó de cuajar porque también se desgastó con su falta de éxitos y, sobre todo, con su ensimismamiento y su falta de aportación de una envoltura atractiva. Y aún menos lo hizo Vox, con su intento de agitar a los sectores de la derecha.

Y aquí ha aparecido Ciudadanos. Tiene envoltura (líder fresco, joven). Tiene marca neutra y participativa. No ha hecho nada mal hasta ahora, porque no ha hecho nada especial hasta ahora. Inspira simpatía, porque no muestra aristas ni agresividad. Sus cuadros no están comprometidos en ningún escándalo, porque apenas tiene cuadros. Y la ideología que se le presume (aunque no haya siquiera presentado su programa) ya parte de la hipótesis de la sensatez.

Ciudadanos tiene el hueco de mercado: los abstencionistas del PP, incluso algún desertor del PSOE. Tiene el envoltorio. Tiene el marketing. Ahora solo necesita configurar su producto y su equipo de ventas.

¿Aportará algo más que el PP en materias tales como la económica? No parece, si se lee su primera propuesta económica. ¿Dará satisfacción a los votantes de Rajoy desengañados por las subidas de impuestos? No es fácil, puesto que sus primeros indicios apuntan a un modelo similar a la socialdemocracia escandinava. ¿Logrará el voto de quienes se han sentido traicionados por la ley del aborto? Pues es posible, pese a que la posición social es más abortista que la del propio PP.

Ciudadanos puede lograr la inmensa paradoja de que los críticos a Rajoy les voten, pese a que defienden exactamente lo que se le reprocha a Rajoy. Y eso refleja una inmensa verdad en la democracia mediática. No importa tanto lo que se proponga, sino cómo se proponga.

Lo que pierda Rajoy en manos de Ciudadanos no será por su práctica económica, en la que está cosechando el éxito, sino por sus maneras parsimoniosas que han causado impaciencia. Lo que puede ser una injusticia, pero es una verdad incuestionable en la política. El consuelo que le puede quedar al PP es que, al final, como están tan cerca unos de otros, no parece imposible que alguna vez se entiendan.

José Antonio Sentís

Director general de EL IMPARCIAL.

JOSÉ A. SENTÍS es director Adjunto de EL IMPARCIAL

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (4)    No(0)

+
0 comentarios