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Nadie se fía de nadie en la Xunta gallega

Olga González Alonso
sábado 24 de mayo de 2008, 20:03h
Dicen los socialistas gallegos, al hilo de la ponencia marco para su próximo congreso, que los nacionalistas del BNG no son una alternativa fiable para una mayoría social, es decir, para gobernarla. Nada tendría de particular tal afirmación por parte de un partido sobre otro de la competencia política en un mismo territorio. Nada, si no fuera porque ese partido que a los del PSdeG-PSOE no les parece fiable para gobernar está ya gobernando gracias a ellos.

Los desencuentros entre ambos miembros de este matrimonio de conveniencia cuyo único verdadero encuentro lo celebraron hace tres años en aquella boda política que les llevó a la Xunta han sido, desde entonces, numerosos, públicos y notorios. Pero está claro que ahora las circunstancias, o sea, la proximidad de nuevas elecciones, mandan recrudecerlos y hacerlos más claros hasta el punto de elevarlos a la categoría de ponencia congresual. No vaya a pensar el electorado que opciones tan distintas vienen a ser la misma cosa, ni mucho menos, por más que, llegado el momento, volverán a estar dispuestas a ser una sola con tal de no soltar la moqueta.

Algo que, por otra parte, ya ha quedado bastante claro en esta casi legislatura, en la que los gallegos que votaron a unos, como los que votaron a los otros o los que optaron por ninguno de los dos, han comprobado, en un seguido de escenas de celos y lanzamiento de trastos entre las dos partes del bi-Gobierno autonómico, que la fiabilidad, ese concepto que manejan ahora los socialistas para ganar terreno, es un elemento moldeable. No son fiables, vienen a decir los del PSOE gallego sobre sus extraños compañeros de cama, pero hemos tenido que fiarnos de ellos para llegar tan arriba. Y lo volverán a hacer, podría añadirse, si las urnas no les dan todo el poder a pesar de ponencias tan clarividentes.

En realidad, nunca se han fiado en absoluto los unos de los otros. Y así nos va a los de aquí, viendo como todo lo prometido en aquella campaña del 2005 se ha esfumado en las refriegas internas de esta Xunta partida en dos. También en realidad, lo que los socialistas quieren decir en su ponencia es que el BNG no puede aspirar a gobernar -tesis que, por cierto, una parte de los nacionalistas ha reconocido también públicamente-, que su proyecto no ofrece seguridad ni aventura buenos resultados y que por ello lo único fiable es apostar por los de Touriño. Es esa una de las acepciones que la Real Academia otorga al vocablo. Pero el diccionario atribuye también la cualidad de fiable a aquel que es digno de confianza, creíble, fidedigno y sin error.

Resulta dudoso que los ciudadanos puedan fiarse de quien les obliga a que depositen su confianza, tanta como para permitir que les gobierne, en un partido al que quien a eso obliga no considera fiable. Difícil fiabilidad ofrece el PSdeG-PSOE cuando proclama que el BNG no es una alternativa a tener en cuenta, después de haberle dado la alternativa justo tras las elecciones en que demostró serlo menos que nunca. Considerarlo creíble es casi un acto de fe. Y en cuanto a los errores, mejor ponemos, de momento, un punto y aparte en este punto final.
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