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Rajoy no logra atar en corto a Esperanza Aguirre

Joaquín Vila
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directorelimparciales/8/8/20
domingo 08 de marzo de 2015, 10:22h
Actualizado el: 08 de marzo de 2015, 16:47h
Mucho le ha costado a Rajoy señalar con el dedazo a Esperanza Aguirre como candidata a la Alcaldía de Madrid. Se ha tenido que tragar más de un sapo e ignorar los sabios consejos de Arriola. Pero no ha tenido más remedio. Sabe que se trata de la mejor baza para recuperar el voto perdido del PP, que mantener el poder en la capital de España puede resultar fundamental para las elecciones generales y, de paso, intenta atar en corto a la lenguaraz política madrileña. De momento, con poco éxito, pues la candidata nada más ser designada ya le ha advertido a Rajoy que no “es un monigote” y que si pretende descabalgarla de la presidencia del partido en Madrid para crear una gestora se va por donde ha venido. Irreductible. Habrá que esperar, porque Génova ya ha replicado que Aguirre había aceptado el intercambio de cromos. El bochinche está montado.

Sabe Rajoy que, en estos momentos turbulentos para el PP, al perder el apoyo de un buen número de votantes por haber disuelto el ideario en los duelos con los nacionalistas y los sociólogos visionarios, la que fue presidenta de la Comunidad resulta, sin duda, el mejor cartel electoral. Es sólida en sus planteamientos ideológicos y políticos, no tiene pelos en la lengua, aguerrida en los duelos verbales, y ya demostró con creces al frente de la Comunidad su acierto como gestora.

El convulso panorama político español ha obligado a Rajoy a poner al frente de la candidatura municipal a un valor seguro, a una política bregada, capaz de desquiciar a los adversarios políticos y de animar, además de en Madrid, en toda España a los votantes desencantados, a todos los que ha ido perdiendo el Gobierno en el tortuoso camino de la legislatura.

Porque en este agitado año electoral todavía nadie sabe lo que puede ocurrir. Las encuestas coinciden en el auge de los dos nuevos partidos, en el fin del bipartidismo, en la necesidad de pactos para gobernar por doquier. Pero esas encuestas cambian cada día. El batiburrillo de porcentajes y escaños indica que puede ganar cualquiera, que puede gobernar cualquier alianza. Según el último sondeo, publicado por El País, PP, PSOE, Ciudadanos y Podemos se repartirían el 80 por ciento de los escaños del Parlamento en las elecciones generales; pero las intenciones de votos están tan embarulladas, tan apretadas que nadie se atreve a augurar el resultado final.

Andalucía puede convertirse en el tubo de ensayo de esos pactos de los que nadie quiere hablar. Pero que, tácitos o reales, tendrán que producirse para lograr la gobernabilidad. Todo indica que el PSOE ganará, pero tan lejos de la mayoría absoluta, que Susana Díaz no será investida presidenta de la Junta sin lograr algún tipo de alianza; o con Podemos o con el PP. Y, en ambos casos, el PSOE se la juega. Con Podemos, porque los populistas terminarán minando a los socialistas, fagocitándolos. Y con el PP, porque a los militantes no les gusta la “derechona”. Lo más probable será que el PP permita gobernar al PSOE con abstenciones o apoyos puntuales y evitar así la letal irrupción de Podemos en la gobernabilidad, pues son capaces de imponer a Monedero de consejero de Economía para que administre las subvenciones y a Errejón, de Educación para que recupere su beca “black”.

Por eso, en medio de este revoltijo político, Rajoy ha acertado al elegir a dos mujeres de armas tomar para representar al PP en Madrid. Esperanza Aguirre, porque el partido necesita volver a sus esencias y recuperar la imagen que llevó a Rajoy a lograr la mayoría absoluta. Y a Cristina Cifuentes, porque supone un aire fresco, una mujer inteligente, brillante, sensata, desenvuelta y liberal que puede cortar las alas a los desencantados del PP que se arriman como moscas a la miel de Ciudadanos. Dos excelentes candidatas que van a batallar como guerrilleras para que el PP no se estrelle en su feudo más emblemático.

Habrá que esperar, no obstante, el desenlace del reciente enfrentamiento entre Esperanza Aguirre y el partido sobre la presidencia del PP de Madrid. Más le vale a Rajoy ceder, porque si después de lo que le ha debido escocer el nombramiento termina perdiendo a su estrella electoral se va a enfrentar a una crisis que le va a estallar en plena cara y en plena campaña. Y, lo más probable, terminará perdiendo también las elecciones en Madrid. ¡A quién se le ocurre retar a Esperanza Aguirre!

Joaquín Vila

Director de EL IMPARCIAL

JOAQUÍN VILA es director de EL IMPARCIAL

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