Este miércoles, en la sesión de control al Gobierno, Pedro Sánchez le ha preguntado a Mariano Rajoy si cree adecuada su gestión frente a los destrozos causados por la crecida del Ebro. El intercambio ha derivado en otras cuestiones.
El presidente ha comenzado su respuesta “trasladando” su “solidaridad” y “apoyo” a los afectados y defendiendo que “desde el primer momento” se trabajó “de forma coordinada”. A su juicio, “se hizo lo que había que hacer”.
En la réplica, Sánchez ha descrito la que para él es la “filosofía de acción política” de su oponente: el “yo voy donde me llevan” que declaró cuando viajó a Zaragoza para conocer la situación. Para el secretario general socialista, “tenemos un presidente que no empatiza con el sufrimiento de la gente”.
Posteriormente, ha recordado a Rajoy los “recortes sistemáticos en inversiones para el mantenimiento del cauce del río” o el impago de las indemnizaciones de la riada de 2013 o el terremoto de Lorca, lo que, opina Sánchez, resta credibilidad al “real decreto deprisa y corriendo” aprobado en Consejo de Ministros.
Aprovechando los segundos que restaban, y aquello de que el presidente “se esconde cada vez que hay un problema”, ha pedido a Rajoy que “asuma sus responsabilidades” como máximo responsable del Partido Popular y explique si ha “pagado” los 245.000 euros de fianza que exige a esta formación la Audiencia Nacional, así como por qué Hacienda no colabora con la Justicia, como denuncia el juez Pablo Ruz. A partir de este momento, se acabó la calma en los escaños.
Jesús Posada, presidente de las Cortes, ha echado una mano a Rajoy antes de darle la palabra de nuevo y le ha informado de que “sólo” tiene “obligación” de responder la pregunta que figura en el orden del día. “Así lo haré”, ha reaccionado el presidente. Pero no lo ha hecho: ha pedido a Sánchez cuentas sobre los “850 millones” perdidos por la trama de los ERE en Andalucía o los “250 imputados”.
Y con una bancada gritando a la otra “¡Gürtel!” y la otra respondiendo a la una “¡EREs!”, Rajoy ha terminado de contestar a Sánchez, ya ceñido al asunto del Ebro, para afearle que haya ido a la zona “para criticar a todos a ver si pescaba algo”. Ha cerrado la intervención con un consejo a su rival: “La sensación que yo tengo es que no debería usted hacer campaña a costa del sufrimiento de la gente”.
En el siguiente turno de pregunta, del socialista Antonio Hernando a la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, la cuestión era la independencia de la Justicia y la separación de poderes . El jaleo ha continuado. Entre interrupciones, especialmente a la segunda, ha salido de nuevo Gürtel, aunque esta vez con más sentido, y Susana Díaz o declaraciones de socialistas andaluces sobre la juez Mercedes Alaya.
Cuestionable ejemplo parlamentario el de este miércoles por parte de sus principales exponentes y de quienes desde las bancadas han impedido que pueda extraerse algo en limpio más que la cercanía de elecciones.