Es difícil sustraerse a la maldición de FG sobre el jarrón chino. ZP estuvo mucho tiempo calladito, probablemente aburrido en las deliberaciones del Consejo de Estado, entregado al bostezo ante tanto jurista ilustre dedicado a fijar y dar esplendor al Derecho.
Las alfombras levantadas por los sucesores de ZP sobre el desmadre económico que nos legó no le invitaban, precisamente, a levantar la voz. Se ha ido tragando una a una todas las críticas sobre los descosidos que dejó en esta España nuestra. Hasta sus propios compañeros de partido se han quedado sin discurso, ayunos de respuesta ante cualquier recuerdo de lo que supuso su era negra.
Pero, aprovechando el final del invierno, el oso salió de la madriguera y ha empezado a zamparse millas y millas cual Willy Fog. Como por estos lares no tiene quien le escuche, se ha subido al avión a dar vueltas de campana por lugares lejanos.
No parece que tenga intención de pisar cualquiera de las capitales de la Unión Europea, y no hace falta echarle mucha imaginación al por qué. Su periplo empezó, acompañado por José Bono, por Guinea Ecuatorial en donde fueron recibidos por Obiang. No consta si se vacunó previamente contra la malaria ni si le espetó a Obiang, don Teodoro, sus ideas sobre la democracia participativa, los derechos humanos y la memoria histórica, pero sí que de tantas horas junto a Bono surgió la idea de invitar a unas copas a los de Podemos para hacer rabiar a Pedro Sánchez.
Hace pocas semanas se decidió a cruzar el charco y plantarse en otra reconocida democracia, Cuba, ahora acompañado del incombustible Moratinos –liante profesional según sus compañeros- pactando a hurtadillas una entrevista con Raúl Castro, con roncito incluido, y ello con la intención de fastidiar al Gobierno español y al Ministro Margallo que literalmente había sido plantado por el hermanísimo de esa longeva familia de los Castro que se alimenta de un bálsamo de secreta composición.
De ahí saltó a Bolivia, otra prestigiosa democracia, con una más festiva intención: recibir una condecoración de los Andes andinos de manos del futbolista Evo Morales. Cuentan los privilegiados asistentes a tan sonado acto que avanzada la noche empezaron a susurrar canciones de Mercedes Sosa, de Quilapayún, de Víctor Jara, recordando lo progres que son.
Nuestro particular Willy Fog ha aprovechado el último fin de semana para viajar hasta Dajla (para nosotros Villa Cisneros), invitado por el Rey Mohamed para soltar un discurso en el foro convocado para tratar del apasionante tema: “África, la cooperación regional y la cooperación sur-sur”. Al desplazarse hasta el desierto del Sahara (cuya pertenencia a Marruecos no es admitida por Naciones Unidas ni por la Unión Europea), probablemente ZP haya querido significar algo y no se me ocurre otra cosa que un particular juego de su oca: del desierto en que convirtió España al desierto del Sáhara occidental. Y tiro porque me toca.