Según una encuesta de Sigma Dos para El Mundo, la izquierda “arrebata al PP la Comunidad Valenciana”. Una coalición de PSOE, Podemos, Compromís y EUPV “sumaría el 52 por ciento de los votos frente al 28 por ciento del ‘popular’ Fabra”. Barberá, con el 31 por ciento, “conservaría el Ayuntamiento si le apoya Ciudadanos”. La foto principal de primera página es para Kip Thorne, experto en la teoría de la relatividad: “Apuesto por la vida inteligente en otros planetas”.
Los editorialistas de El Mundo ponen el foco en el tema de apertura y profundizan: “El rosario de escándalos de corrupción que la han salpicado pasará una severa factura en las urnas al PP. (…) Al presidente -Alberto Fabra- hay que reconocerle el esfuerzo y la firmeza a la hora de expulsar a todos los encausados de sus escaños. Pero le ha faltado tiempo para revertir la penosa situación política y económica que heredó. Con todo, el PP aún espera que la campaña le sirva para recuperar a parte de su electorado desencantado y emular el triunfo relativo que logró el PSOE en Andalucía empujado por el efecto inercia que suele beneficiar a los partidos de gobierno. Pero, para conseguirlo, les urge que el partido a escala nacional ofrezca sin demora un nuevo, ilusionante y coherente mensaje a la ciudadanía”.
Rajoy “bajará impuestos y no hará cambios en el PP hasta las generales”, dice La Razón, cuya foto principal la ha dedicado al suceso acaecido en Marruecos en el que se han visto implicados tres espeleólogos españoles, dos de ellos fallecidos. El periódico informa de cuáles son “las pruebas que demuestran que en Podemos se eligen candidatos con votos falsos”.
‘El PP, frente al oportunismo’, subraya La Razón ya en páginas de Opinión. Dice su editorial más destacado: “El ‘programa marco’ con el que el Partido Popular se presenta a las próximas elecciones autonómicas del 24 de mayo parte de una apelación al voto muy poco usual por estos pagos, por cuanto significa una reivindicación general del sistema democrático español y de sus logros, que el auge del oportunismo político emergido con fuerza a raíz de la crisis económica puede poner en serio peligro. Es un llamamiento claro a la conciencia ciudadana para que se desoigan los cantos de sirena de los populistas, cuyas soluciones gozan del atractivo de la demagogia”.
Los votantes jóvenes “rediseñan el mapa político español”. Así lo cree El País al tiempo que afirma en su primera página que el PP “intentará un mayor acercamiento a Ciudadanos”. Otros temas destacados son que milicianos españoles luchan contra el Estado Islámico y que la represión en China alcanza su nivel más alto desde los años noventa.
Almudena Grandes recuerda “las voces que nos alertaban, hace ya muchos años, de las consecuencias que las condiciones de nuestra entrada en la Unión Europea tendrían sobre la economía española”. Esta Semana Santa ha pensado en “esos amargos agoreros que pronosticaban que España se convertiría en un país de servicios, que nuestro tejido industrial se debilitaría de forma progresiva hasta resultar irrelevante, que dependeríamos básicamente del turismo para crecer. Para Grandes, “lo asombroso no es lo que pasa, sino que nos hayamos acostumbrado con tanta facilidad a ecuaciones como ésta, que convierten el empleo, el bienestar, la tranquilidad de miles de familias en una carambola de billar, hasta que tanto sol desencadene una nueva sequía”.
Los Reyes, sus hijas y Doña Sofía son los protagonistas de la portada de ABC: “Palma aclama a los Reyes”. Cientos de personas, afirma, “arropan con aplausos y vítores a la Familia Real en su primera Pascua en Mallorca tras la proclamación”.
Ignacio Camacho cree que “el problema del Gobierno no es que comunique mal, sino que jamás ha pensado la política en términos de opinión pública”. Añade el periodista: “Ahora el Gobierno percibe que su ¿estrategia? no funciona. Que la recuperación económica ni siquiera traspasa la epidermis de la opinión pública. Y pretende remediar el presentido descalabro con una omnipresencia mediática, un apostolado de último minuto, un arreón de mal estudiante a fin de curso. La estructura del partido cruje bajo la presión de una tarea para la que no estaba entrenada: seducir a toda prisa a un público para el que no ha encontrado tiempo de mostrar un poco de cariño”.