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TRIBUNA

¿Generosidad o narcisismo?

sábado 11 de abril de 2015, 19:18h

Siempre me he considerado una persona generosa pero soy consciente, aunque sea muy poco, de que serlo con los cercanos o hacer ostentación de haberlo sido con los lejanos no solo no me hace más generoso, sino que me aleja del camino de esta gran virtud.

Como en otras ocasiones, podría empezar y terminar con un par de citas de André Comte-Sponville, pero no me siento capaz de parafrasear, simplificar o aportar brillo a lo que, con tanta certeza, escribe el filósofo sobre la generosidad en su libro“Pequeño tratado de las grandes virtudes”. Tampoco sería generoso por mi parte quitarle protagonismo a tan grandes ideas, por lo tanto, permítanme la licencia de transcribir algunos fragmentos del capítulo sobre la generosidad incluido en su gran tratado.

“Sin querer reducirlo todo a una cuestión de dinero, ya que se puede dar otra cosa, no debemos omitir el hecho de que el dinero tiene la cualidad, sirve para eso, de ser cuantificable. [...]¿Qué porcentaje de nuestros ingresos familiares dedicamos a los gastos, llamémoslos de generosidad, en otras palabras, a otra felicidad que no sea la nuestra o la de nuestros íntimos? Sé que el dinero no lo es todo pero, ¿por qué milagro íbamos a tener el corazón más abierto que el monedero? Lo contrario es mucho más verosímil. ¿Cómo sabemos si lo poco que damos es realmente generosidad o es el precio que pagamos por nuestro bienestar moral? En pocas palabras, si la generosidad es una virtud tan grande, tan alabada, es porque es muy endeble dentro de todos nosotros, porque el egoísmo es más fuerte. Porque el corazón del hombre está lleno casi siempre de sí mismo”.

“La generosidad es la virtud de dar, decía yo. Dar dinero (porque afecta a la liberalidad), darse a uno mismo (porque afecta a la magnanimidad, incluso al sacrificio). Pero no se puede dar lo que no se posee, y solo se puede dar a condición de no estar poseído por aquello que se da. En este sentido la generosidad es indisociable de una forma de libertad o de dominio por uno mismo”.

“Dar cuando se ama, ¿es un signo de generosidad o de amor? Nunca se nos ocurre la idea de sentirnos generosos con respecto a nuestros hijos, con respecto a nuestro amado, no siquiera de deber serlo. Sentimos demasiado amor por ellos y demasiada angustia, como para engañarnos. Lo que hacemos por ellos, lo hacemos por nosotros mismos. […]¿Cómo es posible que ame tanto a mis hijos y tan poco a los de los demás? Precisamente porque mis hijos son míos, y me amo a través de ellos ¿Es eso generosidad? Apenas: no es más que egoísmo dilatado, transitorio, familiar”.

Y a continuación, un pequeño test para cuantificar esta gran virtud en su versión más monetaria:

  1. Aparte de ‘lo impuesto’ por el Estado a través del sistema de tributos y seguridad social: ¿qué porcentaje del dinero que ingresan, y no necesitan, dedican para aquellos que no lo tienen pero sí lo necesitan? ¿Qué porcentaje de ese dinero está destinado a alguien a quien no aman o con quien no tienen amistad?
  2. ¿Hacen publicidad, ostentación o se sienten mejores que los demás al donar dinero -por poco que sea- a una causa, comunidad o persona que no conocen en profundidad.
  3. Cuando alguien cercano les ha pedido dinero (prestado o no) para cubrir necesidades básicas, solucionar algún problema urgente o para invertir en su futuro laboral, pero al final esta persona ha destinado el dinero a otra finalidad totalmente diferente, incluso lúdica, se sienten engañados, ¿verdad? ¿Esta experiencia les disuadiría para siempre o creen que podrían volver a hacerlo si otra persona cercana lo necesitara?
  4. Si fuera usted un gran filántropo, ¿querría que el hospital, la fundación, el museo, la ONG, el comedor social o el proyecto en el que ayudara llevara su nombre y apellidos?
  5. Con independencia de los aprovechados, las mafias o los que no querrían trabajar por nada del mundo, ¿dan dinero de vez en cuando a mendigos, artistas o vendedores callejeros?
Hay veces que el hecho de mostrar las debilidades en público puede resultar terapéutico o virtuoso pero en otras ocasiones, al igual que la generosidad, puede ser un gran acto de narcisismo encubierto.

“La generosidad es lo contrario del egoísmo. Ser generoso es estar liberado de uno mismo, de las pequeñas cobardías, de las pequeñas posesiones, de las pequeñas cóleras, de los pequeños celos”. André Comte-Sponville.

Nacho López

Asesor Financiero

NACHO LÓPEZ, dedicado al mundo de la banca de inversión y comercial, al mercado de capitales, al análisis y al asesoramiento bursátil, ha trabajado en los principales bancos españoles y en otros internacionales de primera línea.

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