“Muchas gracias a todos. Vengo esta mañana a Madrid con los deberes bastante hechos. He estado en Pozuelo, y en Boadilla, como hace cuatro años. He estado en Zaragoza, en Logroño y en Ávila. Y, como aquí, estar entre vosotros es una gran satisfacción.
Estoy aquí para pedir el voto para el Partido Popular, que es mi partido, y que es el mejor proyecto para Madrid y para España.
Y en consecuencia, estoy aquí para pedir el voto para todos los candidatos del Partido Popular. Antonio, Paloma, Esperanza, Cristina. Para todos ellos pido el voto, que es el voto útil, responsable y seguro, el que representa el Partido Popular.
Esta PP que con acierto y con errores, tiene una hoja de servicios impresionante al servicio de las libertades y la democracia en España. Un Partido Popular que significa un gran proyecto de transformación y de cambio en España.
Un Partido Popular que significa la unión de todo lo que está a la derecha de la izquierda; significa tener un ADN perfectamente reconocible, basado en las dos ideas básicas que explican nuestra razón de ser y de existir, la libertad y España. Por eso nacimos, para eso estamos y para eso trabajamos.
Un Partido Popular que significa unión, cohesión, esfuerzo y trabajo.
Y tengo que decir que de esa trayectoria, con la cabeza bien alta, con la mirada muy limpia y pudiéndolo decir, la mayoría del Partido Popular tiene muchos motivos para sentirse orgullosa, ninguno para avergonzarse y muchos más que reivindicar al servicio de las libertades y al servicio de España.
Hoy en Madrid quisiera hablaros de cuatro cosas que en el Partido Popular confiamos y poneros algunos ejemplos. Quisiera hablaros de continuidad, de estabilidad, de perseverancia y de renovación.
Quisiera hablaros de continuidad, de continuidad histórica, empezando por la Nación española, y hablando también del Partido Popular.
Estamos hablando de una gran Nación, de un ideal nacional. Y una Nación en la que se vive, en la que se siente, en la que se cree, es la expresión no solamente de una historia, es la expresión de un compromiso, de un presente, de un sentimiento hacia el futuro.
Pero si algo fundamentalmente es una Nación es un pacto entre generaciones que hace que la obligación de los que estamos ahora consista en mejorar las cosas para legárselas a la generación que nos sucederá.
Y la continuidad entre generaciones es la esencia de lo que significa la existencia y la convivencia nacional.
En España, de cuando en cuando, tenemos algún problema con unos nacionalismos que buscan la ruptura, que buscan la confrontación, que buscan la división, que son desleales e insolidarios.
A esos nacionalismos les tenemos que decir que aquí nadie puede saltarse gratuitamente la ley, que las normas están para cumplirlas, que la Constitución está para defenderla y para ser leal a ella. Y si alguien tiene dudas, tenemos la obligación de aclarárselas con todas sus consecuencias y garantías para el ejercicio de los derechos constitucionales de los españoles.
Una España fuerte, ambiciosa, integradora y poderosa es por la que siempre hemos luchado nosotros y por la que luchamos ahora. Por proyectos que unan, y no que dividan; por proyectos que agrupen y no que enfrenten.
España necesita unidad y necesita también pluralidad, y de las dos cosas hay que ser muy conscientes.
España necesita continuidad histórica y nuestro partido, el Partido Popular, también necesita continuidad histórica.
A lo largo de estos días he escuchado muchas y buenas historias de muchas alcaldesas y alcaldes que en estos años han peleado por mantener los servicios sociales, han hecho lo imposible para que las cuentas fueran cuadrando, se han preocupado de que los proveedores cobrasen, de que los recursos se utilizaran bien. Con rigor. Sin esperar elogios. Por hacer las cosas bien.
El martes en Zaragoza escuchaba a un alcalde, el de Teruel, decir que en su ciudad, los proveedores han pasado de cobrar a más de 10 meses a cobrar en menos de 30 días.
Hoy, la alcaldesa de Madrid me contaba que han pasado de más de 300 días a menos de 30.
¿Qué los proveedores cobren es vieja política nueva política? ¿Es una cuestión de antes del 78 o de después del 78? Es simple y llanamente buena política. Y eso es lo que tenemos que continuar, las buenas políticas.
Y quiero insistir en ello: hablo de la continuidad del proyecto y no de otra cosa. Hablo del proyecto del PP y no de otro proyecto.
Para eso hay que pedir el voto y para eso lo pido yo aquí. Para un proyecto que viene de lejos. Que tiene razones y sentido. Que tiene que reafirmar principios, políticas y actitudes, dejar claro y decir alto lo que quiere y para qué.
Un proyecto que ha producido bienestar, crecimiento y libertad como ningún otro, y que ha permitido a Madrid salir reforzada de esta crisis. Antes y mejor que los demás.
Si la izquierda vuelve, la de siempre, volverían las políticas que ponen en riesgo el bienestar.
Volverían las políticas que desconfían de la libertad.
Volverían para llevar de nuevo a Madrid a ser furgón de cola y no locomotora de la recuperación, como es ahora.
Volverían las políticas de no innovar, de no competir, de no abrirse al mundo y de no dejar en paz a la gente.
Volverían las políticas de molestar y meterse en la vida de la gente, como si eso fuera lo que se necesita ahora de las instituciones.
De nada sirve presumir de moderno si se acaban las oportunidades.
De nada sirve presumir de progresista si no se atrae talento e inversión.
De nada sirve presumir de nada, si no se está y se destaca en un mundo donde pasan muchas cosas que algunos no quieren o no saben ver.
Madrid tiene que marcar el buen camino para España. Porque para el proyecto de centralidad que tenemos que recuperar y ampliar, Madrid, como realidad y como símbolo, es fundamental.
Lo es la región y lo es la ciudad.
Y permitidme ahora decir algo. Algo que, os lo aseguro, diría, en todo caso, como lo he dicho estos días de personas que lo merecen, si no se diera la circunstancia que se da. Porque entre esas buenas historias que he escuchado a alcaldesas y alcaldes del Partido Popular, está la de Madrid
Pero se da esa circunstancia. Y como se da –y además han pasado muchas cosas ingratas e injustas- quiero decirlo un poco más fuerte y un poco más claro. Estoy seguro de que lo vais a entender: la ciudad de Madrid ha sido el mejor ejemplo de compromiso con ese proyecto necesario al que acabo de referirme. El nuestro, el del Partido Popular. En la ciudad de Madrid se reconoce al PP.
El Ayuntamiento de Madrid ha trabajado como nadie, ha contribuido como nadie en estos años espantosos para cualquier alcalde y para cualquier cargo público.
Y deja un legado como nadie lo ha recibido en muchos años ni recibirá en las próximas elecciones del día 24. Nadie ha hecho ni de lejos lo que se ha hecho en la ciudad de Madrid. Nadie ha aportado ni de lejos lo que ha aportado Madrid a sanear las cuentas públicas de España.
Lo digo porque es la verdad y lo digo, como todos comprenderéis, con especial orgullo. Y con agradecimiento, que es lo que se merece recibir de los madrileños y del Partido Popular.
Aquí se han bajado los impuestos, se ha evitado la amenaza de una deuda inmanejable, se ha mantenido el pulso de una ciudad que hoy está a la cabeza del progreso de España y que vuelve a marcar el camino al resto. oooo
Se ha arraigado una nueva vida cultural que rebosa en todas partes. Hay una ciudad vital, renovada en ambiciones y en proyectos concretos que dejan beneficios concretos en forma de empleo, de ingresos, de imagen y de redes.
Eso es lo que está a la vista y lo que queda al final.
Así que, alcaldesa, Ana, enhorabuena y gracias en nombre del partido que estoy seguro, se une a este agradecimiento después de 30 años de servicio público ejemplar en los buenos tiempos y también y sobre todo, en los malos. o
A partir del día 25, ese legado ya no es losa ni hipoteca, será una gran oportunidad para Madrid y para España. La oportunidad de hacer más grande nuestro proyecto, el de siempre, el que quieren los nuestros y el que beneficia por igual a todos.
Cuando se crea empleo no se crea para los del PP, se crea para todos. Cuando se bajan los impuestos, se bajan para todos. Cuando se mejora el transporte, se atrae inversión y se renueva el tejido empresarial, se hace para todos, no para los del PP. Ese es nuestro proyecto, un proyecto para todos.
Y por eso es un proyecto sólido y fiable, probado, de éxito. Cuando miro la historia de Madrid, y me acuerdo de José María Álvarez del Manzano, de Alberto Ruiz-Gallardón, de Ana Botella, y de la próxima alcaldesa Esperanza, veo un ejemplo de la continuidad histórica de un partido, de unas ideas y de unos valores al servicio de las libertades y la prosperidad de los madrileños.
De esos ejemplos cercanos me siento especialmente orgulloso.
De los segundo que quiero hablaros es de que España necesita estabilidad. España necesita ser estable. Es desde la estabilidad desde donde nace la confianza, la confianza nacional, personal, política e internacional.
Desde la estabilidad nacen las políticas seguras, y aunque haya alguna gente que quiera hacer de la política un ejercicio muy difícil, desde la experiencia os aseguro que las políticas, como las ideas, se dividen esencialmente en dos. Las ideas buenas producen buenos resultados, y las malas, malos resultados. Y las políticas buenas producen buenos resultados, y las malas, malos resultados.
Y alguien podría decir ‘qué fácil es decirlo’. Pues resulta que lo más complicado a veces es aplicarlo.
Habría que preguntar si alguien conoce que haya salido algo bueno de la estabilidad y del fraccionamiento. A mí me tendrían que explicar qué clase de idea es esa de que cuánto más fraccionados se esté, cuánto más divididos, más democracia hay.
A mí me tendrían que explicar qué clase de idea es esa de que para estar en política lo mejor es no hacer política, y para presentarse a las elecciones, lo mejor es no ser un político que se presenta a las elecciones.
A mí me tendrían que explicar por qué ahora resulta que el mejor candidato es el que no conoce nadie, y me tendrían que explicar también por qué que la inexperiencia es una virtud y una garantía.
Pues yo no creo en esas cosas, y por eso pido que me las expliquen porque lo que he escuchado no me parece muy convincente.
Me parece que tener estabilidad es básico para la confianza y la recuperación sólida, y me parece que el fraccionamiento, la división y los gobiernos débiles son la mejor receta para el fracaso, el retroceso y el empobrecimiento, que es lo que no queremos que ocurra.
La tercera cuestión de la que quería hablaros la resumo en perseverancia. Porque yo recuerdo que hace años alguien me preguntaba muchas veces ‘qué es lo que más te preocupa del futuro de España’. Y yo les decía, la falta de perseverancia. Que nos cansemos de hacer las cosas bien. Que no perseveremos en aquello que nos lleva por los caminos del éxito.
Porque a veces tenemos mucha tendencia a ignorar o minusvalorar lo bueno que hemos hecho y de abrazar como si fuese milagrosa cualquier novedad
Y hay quienes piensan que lo nuevo, solo por el hecho de ser nuevo, ya es bueno, y eso no es verdad. Puede serlo. O puede no serlo. Pero abrazar una novedad simplemente por el hecho de serlo alejándose del camino de la perseverancia que te ha conducido a los mejores años de tu éxito y de tu prosperidad, no es una buena recomendación.
Hoy sobre Europa y sobre España hay nubarrones de populismo. En algunos países de Europa de populismos hacia la derecha. En España, de populismos a la izquierda. Y el populismo es la mejor receta para ir directo al retroceso, a la quiebra y al empobrecimiento. Y yo por eso lo quiero decir bien alto una vez más. No se trata de que la izquierda venga peinada para un lado o peinada para otro. Se trata de que no venga. De que no vuelva. Eso es de lo que se trata.
Se trata de recordar que cada vez que la izquierda ha gobernado ha dejado una herencia de paro, endeudamiento y de desorden económico. Y no necesito a nadie que me lo explique porque yo sé lo que es heredar un 24 por ciento de paro y un 70 por ciento de deuda. Y un 7 por ciento de déficit y la Seguridad Social quebrada. Yo sé lo que es heredar eso.
Se trata de recordar eso. Y se trata de recordar también que nosotros, el Partido Popular ha salvado dos veces el Estado de bienestar de la quiebra. No una, sino dos veces.
Se trata de que, se peinen como se peinen, las pensiones, la Seguridad Social, la Sanidad, la Educación, cuando han estado garantizadas ha sido cuando ha gobernado el Partido Popular y nada más que cuando ha gobernado el Partido Popular.
Se trata de recordar que la perseverancia en las buenas políticas es una buena virtud, y que eso de que vienen unos cada cierto tiempo a fundirse el país y venimos luego nosotros a arreglarlo se tiene que terminar porque es una pérdida de tiempo.
Por si alguien no quiere recordar, que mire lo que está pasando en Andalucía. Que mire la incapacidad para hacer nada. Que mire lo que está pasando allí porque no hace falta recordar nada para decir que si eso es lo mejor que tienen, cómo será lo peor.
Perseverar en nuestros objetivos básicos como Nación, en su unidad, en su pluralidad, en su democracia, en su prosperidad, en su solidaridad, es la política inteligente que tenemos que hacer.
Y el cuarto punto es el punto que se refiere a las renovaciones. Estas son mis cuatro cosas claras. La continuidad, la estabilidad, la perseverancia y las renovaciones. La renovación no puede ser un concurso de modelos ni como se decía aquí con acierto, tampoco un concurso de ocurrencias.
La renovación que se necesita no es prescindir de dos generaciones de españoles. Que por lo visto deben ser imposibles, intratables e inútiles.
La renovación no es cuestionar el sistema, ejercer de revolucionario de salón.
La renovación es una mezcla inteligente de la continuidad, de la estabilidad y de la perseverancia. Con la corrección de todas aquellas cosas que no van bien, que no se han hecho bien o que necesitan ser corregidas, reformadas o modificadas.
La renovación es el esfuerzo por hacer las cosas mejor. Porque en eso consiste la política, en hacer las cosas mejor y en dejar un país mejor que el que encontraste.
Y cuando hablo de orgullo del Partido Popular y cuando digo, por ejemplo, historia, cómo no puedo decir con orgullo hablando de la Nación, del pacto entre generaciones, que la España que yo legué fue el país más próspero de toda nuestra historia. Y lo digo con mucho orgullo porque demuestra la capacidad del Partido Popular para hacerlo.
La renovación no es descubrir la pólvora todas las mañanas los que se creen muy listos. Ni es que este país tenga que empezar desde cero cada 30 años.
¿Quién ha dicho que la Constitución española no sirve? ¿Quién ha dicho que nuestro sistema democrático no sirve? ¿Quién ha dicho que nuestro sistema institucional no sirve? Habrá que renovarlo. Habrá que cambiar algunas cosas. Pero la base esencial de los pilares democráticos de España, de nuestro éxito histórico, no la pueden romper a patadas cuatro revolucionarios de salón importados desde Venezuela.
Estos que dicen que quieren para España un proceso constituyente que reconozca el derecho a la libre autodeterminación. Muy bien. Ustedes quieren un proceso constituyente para cargarse eso que se llama España. Que dicen ‘nosotros, si estamos, en la oposición vamos a sacar a la gente a la calle’. Eso es, unos demócratas de toda la vida. Y que dicen ‘somos socialdemócratas. ¿Y dónde lo hemos aprendido? En Marx y en Engels’. Y yo digo, y perdón por la expresión, ¡tócate!. En Marx y en Engels. El Capital y El Manifiesto Comunista.
Los herederos de Marx y Engels, entre otros, fueron Lenin y Stalin. Que para que se enteren algunos que todavía además dicen que son profesores universitarios, asesinaron por millones a los socialdemócratas que conocían. Para entendernos.
Y por si fuera poco, ahora descubren las virtudes de Venezuela, donde nos dicen, a priori, que no son partidarios de que los líderes de la oposición estén en la cárcel, pero como te empeñes un poco, os metemos en la cárcel a todos. Es una cosa extraordinaria.
Yo digo que la política es la adaptación del cambio para bien. Eso es conservar lo bueno que se ha hecho. Y sé muy bien que en la política de hoy hay pocas certezas y muchas dudas. Muchas incertidumbres y pocas seguridades. Hay mucha confusión y pocas cosas claras.
Y por eso a mí me gusta decir estas cosas con claridad. Y por eso me gusta decirles a los que no están aquí con nosotros, pero que estuvieron en otro momento, aquellos que en otros momentos forjaron con nosotros el partido y la mayoría que era la representación de la mayoría social en España, de la mayoría política en España, de los millones y millones de clases medias que son las que hacen el país todos los días, que ese es el Partido Popular. Ese es el Partido Popular que transformó España y que activó España. Y que la saca de la crisis y que salva el Estado del bienestar.
Y a eso yo le llamo un contrato nuevo. En tiempos de desafección hay que garantizar las certezas, las certidumbres y los compromisos. Estamos aquí para comprometernos y por eso el nivel de exigencia tiene que ser alto.
A mí me pueden decir muchas veces ‘eres muy exigente con los tuyos’. Y yo digo, como se tiene que ser. Como lo soy conmigo mismo. Y como debemos serlo para poder responder bien a la inmensa responsabilidad que contraemos con todos los españoles. Y por eso tenemos que ser muy exigentes. Y por eso cuando hablamos de asentar la recuperación, de asentar el empleo, de salvaguardar la Nación, de conservar mejor el Estado del bienestar, estamos hablando del Partido Popular.
Y cuando llamamos a los que tienen alguna duda, a los que se sienten algo defraudados, les decimos ‘venid aquí, es vuestro partido, aquí tenéis que estar, aquí debéis venir a trabajar con nosotros’. Porque juntos podemos hacerlo. Juntos lo hemos hecho. Y juntos lo vamos a hacer porque es lo que conviene. ¡Viva España!”