
Aunque se trata de un ejercicio con elementos de ficción, se apoya en datos reales. Si se trasladaran los resultados de las
autonómicas y municipales a las generales, el Congreso de los Diputados ofrecería un reparto de equilibrios inédito y de difícil gobierno.
Teniendo en cuenta aspectos como que tradicionalmente en las locales tienen tanto peso los nombres como las siglas, aplicando la
ley D'Hondt el hemiciclo quedaría con el PP como primera fuerza con 132 escaños (32 menos que ahora), seguido de PSOE, con 119 (9 más); Podemos, con 16 y, por delante de Ciudadanos, que tendría 10, estarían CiU, con 14, e IU, con 13.
Extrapolando los votos de las comunidades, los escaños quedarían así: PP, 120 (66 menos); PSOE, 108 (2 menos); Podemos, 37 y Ciudadanos, 18. La
mayoría absoluta está en los 176 representantes, difíciles de lograr para los dos principales partidos en ambos escenarios.