El Gobierno griego trabaja contrarreloj para que la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés François Hollande reciban, en un aparte de la cumbre entre la UE y América Latina y el Caribe, al presidente Alexis Tsipras. "Si no hay movimiento, no hay reunión", ya que "Alemania y Francia no ven el sentido de una reunión por ahora", ha dicho un responsable de la UE, según Reuters.
El Gobierno griego trabaja contrarreloj para que la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés François Hollande reciban, en un aparte de la cumbre entre la UE y América Latina y el Caribe, al presidente Alexis Tsipras.
La situación de Grecia cada vez es más desesperada. Conforme se va agotando el tiempo para negociar, y con la fecha límite del 30 de junio, cuando el Gobierno heleno debe hacer frente a
un pago de 1.600 millones de euros al FMI, las autoridades que representan a los acreedores del país se muestran más firmes e inflexibles.
Este miércoles, todavía estaba pendiente una cita entre Tsipras, Merkel y Hollande para tratar de desatascar las negociaciones que el martes se daba por segura. Según Reuters, un responsable de la UE dejó claro que
"Si no hay movimiento, no hay reunión", ya que "Alemania y Francia no ven el sentido de una reunión por ahora".
El anterior borrado enviado por el Gobierno heleno a Bruselas fue rechazado con contundencia, a pesar de que contenía, en opinión del Ejecutivo griego, 47 páginas con medidas que se daban por consensuadas durante los últimos meses de negociación.
En medio de de una severa fuga de depósitos bancaria, y con una recaudación vía impuestos inferior a lo esperado, Grecia se enfrenta al término del segundo rescate aplicado a su economía y a la evidencia de que necesita un tercero. El Gobierno de la formación anti austeridad Syriza promueve continuar en el euro y aceptar el dinero de los rescates, pero sin aplicar los recortes que los acreedores exigen. El 30 de junio marca el vencimiento del pago al FMI por valor de 1.600 millones de euros y el final del plazo del segundo rescate, con 7.200 millones de euros de ayuda bloqueados en estos momentos, que dejarían de estar disponibles a partir de esa fecha.
Por tanto, las autoridades griegas disponen de apenas dos semanas y media para llegar a un acuerdo. Las negociaciones se encuentran estancadas en dos puntos: la
subida del IVA y la bajada de las pensiones, especialmente de las más bajas.
El país se enfrenta a una quiebra y a la posibilidad de la expulsión del euro, lo que mantiene a los mercados financieros preocupados, ya que las consecuencias, a pesar de que las autoridades europeas y las agencias de rating repiten que son asumibles para el conjunto del sistema, son imprevisibles.