Por si había alguna duda, Podemos está demostrando en Madrid que lo suyo más que un programa es una retahíla de ocurrencias estrambóticas. La última, la propuesta de Manuela Carmena para que sean las madres de los alumnos -obvió a los padres- quienes limpien los colegios públicos. No es sólo cuestión de que se queden en la calle los trabajadores de las contratas de limpieza municipales -que también-. Se trata de un despropósito que pone en evidencia a su autora.
Si esto se le hubiese ocurrido a alguien del PP o del PSOE, el escándalo habría sido mayúsculo. Pero al ser la marca blanca de Podemos, todo se le permite. Y eso que la alcaldesa reconocía ayer que muchas de sus promesas electorales no van a poder cumplirse. Sin ir más lejos, ha desistido ya de la creación de un banco municipal, uno de sus reclamos más llamativos; y más que tendrá que ir aparcando.
La señora Carmena tiene mucho que hacer en materia educativa. Por ejemplo, poner orden en el gremio de conserjes, con sueldos más altos que los de muchos maestros y con un vacío legal en cuanto a sus atribuciones -se rigen por ordenanzas pre constitucionales- que hace que en muchos casos sean un verdadero problema para el centro escolar. O implementar mayores partidas para las becas comedor. Pero si su idea de renovar la educación infantil es poner a las madres a limpiar -con los padres aún no ha dicho qué quiere hacer- y despedir a los empleados que hasta ahora se encargaban de ello, los inversores empezarán a huir en masa de Madrid.