Muy malos tiempos para Grecia. Cuando no se tiene tiempo ni dinero hay un problema importante. Los griegos no disponen de una cosa ni la otra. Aun así, sus dirigentes se muestran altivos, soberbios y arrogantes. Lo decía Varufakis: “Grecia permanecerá orgullosa en la Eurozona”.
Y eso sea, quizá, parte del problema, el exceso de orgullo. Contestaba de forma acertada Angela Merkel cuando decía que, efectivamente, Grecia es un pueblo “orgulloso” que afronta días “muy duros” y recordaba que “el futuro de Europa estaría en juego si olvidáramos lo que somos: una comunidad de derecho y de responsabilidad”.
Grecia se ha pasado el derecho por el arco del triunfo y si de algo puede presumir es de irresponsabilidad. AlexisTsipras cede, acepta las medidas de la Troika, pero luego apoya y hace campaña por el NO a la propuesta europea en el referéndum del domingo. Todo este desconcierto hace que Grecia esté perdida entre la confusión por los mensajes discordantes y el miedo a la quiebra total.
La vida se les complica por horas a los griegos. Con el dinero racionado, con todo este control bancario, sin poder cobrar el salario y la pensión, es muy difícil vivir. Y hay que recordar que el 52% de las familias griegas vive de alguna pensión o subvención. Siempre se dice que no hay Gobierno que aguante un “corralito”.
Además, con una prima de riesgo que está en los 1.429 puntos básicos que no permite que haya mercado de deuda para Grecia, con una tasa de paro que es la más alta de toda la UE, con una deuda que no baja del 97%, con un gasto público imposible de pagar es lógico que haya miedo y que pocos cuenten ya con una salida honrosa para su país.
En España no queríamos ver ni en pintura un rescate y los griegos piden a gritos el tercero. Hay miedo a lo que pueda venir. Tras varios días de cobrar con cuentagotas, los griegos no saben lo que puede pasar y aunque desde Syriza digan que el NO servirá para seguir negociando con fuerza ante las instituciones europeas, lo cierto es que ya no se fían, no pueden esperar tanto tiempo así y el ambiente, sobre todo en las colas ante los cajeros, se caldea por momentos.
A la vez, los griegos también están confundidos. Todo es una contradicción. Quieren más dinero, pero gratis. Han dicho que no van a pagar. Necesitan dinero, pero insultan a los que se lo prestan. No respetan las normas. En Grecia no hay reglas y las que hay se las saltan. El pensamiento griego es absurdo, no tiene lógica, no se dan cuenta de que sin el apoyo de la UE Grecia habría sido un estado fallido y en quiebra hace mucho tiempo.
Los gobernantes griegos mienten y lo peor es que mienten a sus ciudadanos, a los que les votaron. Todo son maniobras, tacticismos, estrategia. Tsipras, que lo único que hace es generar desconfianza, ha dividido a la población entre los que no saben si votar SI y los que no saben si votar NO.
¿Y qué pasará si el domingo pierde Tsipras, dimitirá? Varufakis ya ha dicho que lo hará. Grecia no lo tiene fácil. Si gana el SI seguiría habiendo un problema de confianza con el Gobierno, que apoya el NO. Y si gana Tsipras, hay poco margen de negociación con alguien que abandonó la negociación.
Si algo bueno tiene esta crisis griega es que va a enseñar a España lo que puede pasar con políticas irresponsables, con las bravuconadas de Podemos contra la UE, con las soflamas de pasquín y lo “antisistémicamente” correcto. Mucha prensa extranjera ya ha calificado de error apoyar a la formación de Pablo Iglesias. Mucha prensa nacional intenta entender si se propone hacer lo mismo aquí que en Grecia.