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TRIBUNA

La comunicación del PP

jueves 16 de julio de 2015, 20:29h
Actualizado el: 16 de julio de 2015, 20:51h
Una de las cosas curiosas de nuestros gobiernos tiene que ver con la modernización de algunas costumbres sociales. Pongo algunos ejemplos como fue el de Aznar al suprimir la mili e internacionalizar nuestras empresas, o ZP al civilizar nuestra tasa de muertos en carretera, legalizar el matrimonio gay o lograr que el tabaco desapareciera de los locales públicos. Los trece años de González trajeron muchos cambios. España estaba muy atrasada. Quizá los más importantes fueron la ruptura del aislamiento, acabar con el catetismo que nos envolvía, la integración en la UE y la OTAN o los Juegos Olímpicos de Barcelona.

Es curioso que Felipe tenga a gala como mayor logro, que aún se mantiene y es bueno, el gran equilibrio que existe entre las regiones españolas. Las diferencias de renta en España no son tan amplias como las que hay en Italia o el Reino Unido por poner algunos ejemplos. Y digo que es curioso porque desde el punto de vista territorial para mí, su mayor logro, fue sin duda Barcelona. Hay que recordar cómo era Barcelona antes del 92. Una ciudad sin infraestructuras, con pocos hoteles, que daba la espalda al mar y con un turismo muy poco atractivo. Nada que ver con la Barcelona de hoy, pese a los esfuerzos de nacionalistas y otros en cargársela.

Vuelvo a la modernización de costumbres. Este gobierno de Rajoy parece que no nos va a dejar ninguna herencia del tipo que refería. A mí hay dos que me parecen urgentes y las apunto por si alguien me lee y se inspira: cambiar radicalmente la cultura del pago en España y acabar con la estampida en Agosto.

La primera, la cultura del pago tardío y mezquino, nos hace absolutamente pintorescos en Europa. Pese a la legalidad vigente, los pagos a proveedores son dilatadísimos, llegando en ocasiones a superar plazos de más de doscientos días. Y las administraciones son las primeras que deberían cumplir la ley y no ser, de forma muy destacada, las primeras morosas.

En cuanto a agosto, con el litoral y el clima que tenemos, resulta completamente absurdo que de una forma abrumadora sólo los usemos durante un mes. Nos podríamos distribuir un poco y repartirnos en tres meses, sin tener que ir a un parón casi generalizado, cada vez más insólito y que nos hace muy improductivos.

Grexit. Mi intuición es aterradora. No hay un solo responsable del mundo financiero que no admita que dejar caer a Lehman Brothers fue un error gravísimo y costosísimo. La quiebra de Lehman acarreó 600 billones de dólares, pero el coste de la crisis financiera, aún con la dificultada que este cálculo entraña, fue de más de veinte veces esta cifra (más de doce veces el PIB Español).

Se habla de la irresponsabilidad de Tsipras, y lo ha demostrado. El referéndum fue un acto de soberbia incalificable. Populismo nacionalista de la peor especie y más viniendo de la izquierda. Pareciera como si existiese un derecho a que le presten dinero. Es la típica actitud de la izquierda que no valora el dinero, como si cayera de los árboles y que desprecia lo que cuesta ganarlo. No pido un referéndum, pero sí habría que encuestar cuál es la opinión del resto de los ciudadanos de la UE ante la idea de dar más dinero a Grecia. Pero tampoco se puede tratar a un país como si se estuviera ejecutando una hipoteca, sobre todo cuando las consecuencias son imprevisibles.

Parece que el PP se va abrir a la democracia interna. Ya nadie lo niega. Lo que empezó muy despacio y en apenas un par de distritos de Madrid a principios de 2008 –hace más de siete años, en los meses previos al congreso de Valencia- puede ser una realidad en el futuro. El problema es que hay pocos detalles y no hay calendario.

Al PP sólo le falta una política de comunicación, dicen. En este campo, el PP tiene dos problemas:

El primero es que gran parte de sus dirigentes son funcionarios y éstos no suelen informar, ni siquiera comunicar; notifican o te cantan un tema...

El segundo, el más importante, es que se marcan unas directrices demasiado férreas. Nadie se sale del argumentario que emite el partido casi diariamente.

Hay muy pocas voces con personalidad. Habría que aprender de Podemos o de otros muchos partidos europeos en esto, por ejemplo de los tories. Estos partidos no tienen una comunicación monolítica, hay incluso debate interno constante, y esto no es malo. Muchas voces que coinciden en un, digamos, setenta por ciento, hace más atractivo el partido y mucho más transversal, que es de lo que se trata. Abrir lo más posible el espectro de tus votantes. Cuando uno no se identifica totalmente con la línea del partido, siempre puede apoyarse en algún díscolo. El centralismo informativo no tiene válvulas de escape porque, cuando no hay díscolos (en un tema específico, quiero decir, ya que si fuera en todo sería una jaula de grillos y no es lo que se pretende) entonces se produce la frustración y se buscan alternativas.

El verano es buena época para leer. Yo, entre otros libros, me llevo las memorias de Otero Novas (Edit. Prensa Ibérica) que ya he hojeado y son valientes y concretas. Ésta es otra costumbre incomprensible y muy española. Ya llevamos unos cuantos presidentes en democracia y, salvo Calvo Sotelo, ninguno ha escrito unas memorias pormenorizadas. Es como si pensaran volver.

Que pasen muy buen verano.

Luis Asua Brunt

Abogado, empresario

Abogado, empresario. Estudio en la Complutense y London School of Economics . Ejerció la abogacía en Londres y a su vuelta, 13 años en la cosa pública: 12 como concejal en Madrid y 1 como Viceconsejero de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio. Su último comentario: “Ah y no vuelvo ni a tiros a la política”.

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