Las falsas promesas de Evo Morales
sábado 25 de julio de 2015, 00:33h
El populismo llega al poder lanzando encendidos mensajes que prometen el paraíso en la tierra. No resulta difícil convencer a los electores, sobre todo, como suele suceder en estos casos, si la situación del país es complicada. Pero a la hora de la verdad y una vez alcanzado el mando, lo que ocurre es que esas maravillosas promesas se encierran en lo más hondo del baúl de los recuerdos. Los electores, sin embargo, no las olvidan, y las reclaman con ahínco. Esto se repite una y otra vez. Véase el paradigmático caso de Grecia -con un Alexis Tsipras que ha traicionado sin el menor empacho a la ciudadanía-, y los no pocos en algunos países de Hispanoamérica, donde el populismo suele tener el terreno abonado.
Estos días estamos ante uno de esos casos, en la Bolivia de Evo Morales que se enfrenta a una de las huelgas y protestas más duras de su mandato, que tiene su epicentro en la región minera de Potosí, y se ha extendido a La Paz. En Potosí, Evo Morales obtuvo un decidido apoyo en las elecciones, pues se empleó a fondo prometiendo a la población realizar grandes inversiones en infraestructuras -entre otras, construir un aeropuerto internacional, una hidroeléctrica y fábricas de cemento y vidrio-, y conseguir que la pobreza y la exclusión que allí existen, pese a contar con riqueza mineral -hoy en crisis por la caída de sus precios-, desaparecieran de la zona.
Ahora los potosinos no solo ven que ninguna de esas promesas se ha cumplido, sino que el Gobierno las considera absolutamente inviables y Evo Morales se niega a recibir a los manifestantes, cuya crispación va en aumento Este aliado del chavismo, mientras que el conflicto está en plena ebullición, se ha dedicado a jugar al fútbol con total desprecio a quienes le votaron con tanto entusiasmo. Así es como los bolivarianos, de los que Morales es un conspicuo representante, entienden el servicio a ese “pueblo” al que apelan constantemente y dicen defender en sus campañas llenas de falacias.