En una reciente visita oficial, el primer ministro de Nueza Zelanda, el conservador
John Key, tuvo que asistir con tanto asombro como indignación a cómo las autoridades locales izaban en su honor la bandera de Australia, muy similar a la de su país.
Este desafortunado episodio era el último de una larga lista de desatinos a cuenta de la enseña neozelandesa, en el ojo del huracán desde hace tiempo por recordar el
pasado colonial del país oceánico y obviar deliberadamente su
identidad maorí.
A diferencia de sus vecinos australianos, que tienen en los aborígenes
un gran problema de inclusión social y cultural, los habitantes originarios de Nueva Zelanda son emblema y orgullo del país. ¿Quién no ha disfrutado asombrado, por ejemplo, cuando los All Blacks, su famoso equipo de rugby, entona la Haka, la danza ritual de origen maorí que es ya uno de los grandes iconos del deporte?
Sin embargo, la bandera nacional no va acorde con la mezcla entre la cultura originaria y la modernidad que trajo consigo la época colonial, por lo que el país del helecho ha decidido
votar en referéndum si mantener la actual enseña, que incluye la
Unión Jack en referencia a su vínculo con Reino Unido, o sustituirla por una nueva, que también cuenta con numerosos defensores por su significado histórico, especialmente en lo tocante a los veteranos de guerra.
Es por ello que el Gobierno de Key lanzó hace tiempo
una página web que recogiera los diseños de sus ciudadanos (unos 10.300) de las que
sólo quedan cuarenta tras un primer filtro. Ahora será un grupo de expertos el que debe decidir qué cuatro pasan a la final a celebrar el próximo mes de septiembre y, de entre ellas, cuál será sometida a referéndum junto con la actual en marzo del año que viene.
El propio comité de expertos se pronunció sobre la nueva enseña al señalar que "una gran bandera debe ser distintiva y tan sencilla que pueda dibujarla un niño de memoria. Una gran bandera es atemporal y comunica de forma rápida y potente la esencia del país que representa. Una bandera debe tener suficiente dignidad como para ser apropiada en todas las situaciones en que los neozelandeses puedan verse representados.
Las cuarenta propuestas que pugnan por ser la nueva bandera nacional neozelandesa. Fuente: Gobierno de Nueva Zelanda
Los diseños recibidos han abarcado toda clase de impresiones, desde
evocaciones maoríes hasta atrevidos y hasta
estrambóticos estampados como el que plasmaba un kiwi, el extinto pájaro nacional, lanzando rayor láser por los ojos.
Por ahora, ganan adeptos las propuestas que incluyen referencias a las culturas autóctonas, como el helecho (
koru) en forma de espiral o la Cruz del Sur, la constelación icónica de las dos islas y conocida en dialecto maorí como
Matariki.
En respuesta a los que ven en esta campaña un derroche de tiempo y dinero, Key sostiene que el cambio de bandera no es una afrenta a Reino Unido ni un guiño al republicanismo, pues
la Reina Isabel seguirá siendo la jefa del Estado, y que la actualización, "que ya han hecho 17 de los 20 estados de la Commonwealth", es necesaria para que la bandera sea reconocida internacionalmente.
Además, el primer ministro rechaza que el proceso le vaya a costar al erario público
26 millones de dólares neozelandeses (17 millones de euros), sino que, al contrario, "redundará en beneficio de la economía nacional".