Ataque al tren Thalys: el lobo cazado
domingo 23 de agosto de 2015, 08:38h
Afortunadamente no hay que lamentar víctimas mortales en el atentado en el tren Thalys que recorría el trayecto Ámsterdam-París. Pero pudo haber sido una escalofriante masacre si no hubiera mediado la rápida y valiente actuación de los dos soldados norteamericanos, Alex Skarlatos y Spencer Stone, que viajan en el ferrocarril y que, ayudados por un estudiante también norteamericano y un consultor británico, consiguieron neutralizar al terrorista. En primer lugar, debemos saludar con alegría el desenlace del ataque y felicitar a quienes actuaron como verdaderos héroes que ya han recibido una condecoración por parte del Ayuntamiento de Arras, a la vez que François Hollande y Barack Obama les han hecho llegar su agradecimiento. Sin embargo, no hay que dejar de pensar en lo que pudo suceder si el azar no se hubiera aliado con el arrojo.
Y debemos pensar en ello para intensificar en grado sumo las medidas contra el yihadismo asesino que ha lanzado un envite de muerte a escala global. Un yihadismo del que no pocas veces tenemos el enemigo en casa. Ya sucedió en otros atentados del islamismo radical, que por desgracia no tuvieron el feliz desenlace de este, como el perpetrado contra la revista satírica francesa Charlie Hebdo. El asaltante del tren, provisto de un fusil Kalashnikov, una pistola, abundante munición y varias armas blancas, es Ayoub El Khazzani, un individuo muy conflictivo, nacido en Tetuán en 1989, que vivió en Algeciras y en alguna otra ciudad española y estuvo en prisión en nuestro país por tráfico de drogas. Tras trasladarse a Francia, donde permaneció algún tiempo, fue a Siria a enrolarse con los yihadistas, y después volvió a territorio galo.
El yihadista estaba fichado en España, su nombre estaba incluido en las bases de datos policiales del espacio Schengen y la Policía española alertó a la francesa de la extrema peligrosidad del joven marroquí. Ciertamente no es fácil controlar exhaustivamente a los “lobos solitarios” de la yihad, pero todos los países habrán de aunar y redoblar los esfuerzos para que individuos como Ayoub El Khazzani no tengan la ocasión de llevar a cabo sus criminales propósitos. Entre otras medidas, no debe descuidarse la vigilancia a los imanes que en algunas mezquitas atizan el fuego del radicalismo, y dan “argumentos” a sus fieles, y a quienes, como Ayoub El Khazzani, son asiduos a sus sermones. La lucha contra el terrorismo yihadista debe ser extremadamente intensa y eficaz.