El reciente registro por orden judicial de la sede de Convergència Democràtica de Catalunya (CDC) ha puesto en el ojo del huracán al partido que propugna la secesión de Cataluña del resto de España. Al lado de otras formaciones, CDC se presenta en la lista conjunta Junts pel Sí, un conglomerado de partidos donde conviven ideologías muy dispares, unidas solo en la trinchera del secesionismo. La Generalitat, presidida ahora por Artur Mas, ha lanzado de manera definitiva el órdago soberanista y pretende consumarlo en las cada vez más próximas elecciones autonómicas de Cataluña del 27 de septiembre, que el nacionalismo radical y rupturista ha planteado con carácter plebiscitario, algo que legalmente no se contempla.
Sobre Convergència Democràtica de Catalunya -que hoy lidera Arur Mas- venían pesando fundadas sospechas de presunta corrupción, cifrada en la adjudicación desde el poder de obras y servicios a cambio del sistemático cobro de comisiones. Y sospechas también se iban acumulando sobre la inmensa fortuna de Jordi Pujol, en torno a cuya figura se creó CDC en 1974 y que presidió la Generalitat entre 1980 y 2003. El escándalo saltó cuando el 25 de julio de 2014, el propio Jordi Pujol Soley, confesaba por sorpresa públicamente ser un contumaz evasor fiscal. De pronto, quedó a las claras que el patriarca del catalanismo no era tan Molt Honorable. Y no solo Pujol, sino toda su familia quedó involucrada en una trama de ingente fortuna oculta en paraísos fiscales, investigada hoy por los jueces.
La comparecencia de un crispado Jordi Pujol en el Parlamento catalán resultó poco menos que una pantomima, en la que el dirigente de CDC negó que fuera un político corrupto, pero no aclaró absolutamente nada sobre el origen de tan colosal patrimonio. Porque, sin duda, no dejando de ser enormemente grave su condición de defraudador fiscal, la cuestión aún más inquietante, si cabe, es de dónde y de qué forma consiguieron Pujol y su familia esas ingentes cantidades. Precisamente esta es la pregunta que se hace Xavier Horcajo al comienzo de su ensayo: “¿De dónde sacaron los miembros del clan Pujol tanto dinero para ser millonarios?”.
Quizá nadie mejor que Xavier Horcajo para ofrecernos esta investigación. El periodista y economista barcelonés tiene en su haber una fructífera trayectoria en el periodismo de investigación en prensa, radio y televisión y, en concreto, sus indagaciones sobre los Pujol arrancan desde hace décadas. En Pujol. El hundimiento lleva a cabo un revelador, minucioso y documentado relato, servido con una ágil pluma periodística, y que se lee con fruición -muy sugestiva es la utilización como referente de títulos de famosas películas en algunos de sus capítulos, empezando por el general del libro-.
Un relato que va más allá de las andanzas del clan Pujol para adentrarse en cómo opera una forma torcida de entender la política: “El carácter surrealista de la PujolTópolis -apunta Horcajo- tiene tintes cinematográficos. Esto no es la historia de una familia, sino la de un sistema sustentado por una ideología que depredó a la sociedad catalana a la que pretendía defender. Se ha podido acreditar que el clan Pujol sacaba provecho de su férreo control político sobre Cataluña. Eso, que podría ser un guión de Hollywood, es una realidad”. Resultaría muy conveniente que los catalanes no pasaran por alto los hechos que investigaciones como esta ponen blanco sobre negro, y que el secesionismo quiere minimizar, cuando no directamente ocultar, amparándose en la estelada.