Después de Lehman Brothers
miércoles 16 de septiembre de 2015, 08:09h
Ayer se cumplía el séptimo aniversario de la caída de Lehman Brothers, quizá el episodio más significativo de la reciente -y aún no del todo superada- crisis financiera. Las consecuencias traspasaron fronteras, y buena prueba de ello fue la consecuencia del temor global que ello produjo: dese entonces, los gobiernos de las principales economías han emitido deuda pública por valor de 57 millones de euros, un 17 por ciento del PIB mundial.
La lección que George W. Bush quiso dar -"no se rescatan empresas privadas"- tuvo muy poco recorrido en el tiempo, ya que inmediatamente después hubo de intervenir para evitar la quiebra del gigante asegurador AIG, demostrando que quizá dejar caer a Lehman Brothers no había sido lo más acertado. Hoy la gran banca a nivel mundial puede decir que ha capeado el temporal sin mayores daños. Se ha producido, eso sí, una mayor concentración; los que ya eran grandes lo son más ahora.
¿Puede decirse que el sistema financiero es menos volátil? Es difícil asegurarlo, aunque sí hay que destacar la seguridad que proporcionan los nuevos mecanismos de control y transparencia para evitar que vuelvan a producirse situaciones semejantes. Así, salen muy reforzados los bancos centrales, con una mayor fiscalización en cada uno de sus respectivos ámbitos.