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TRIBUNA

El Preceptor de la Princesa

Natalia K. Denisova
domingo 25 de octubre de 2015, 17:53h

El Premio Princesa de Asturias quedó sin Princesa. ¿Qué es lo que ha impedido su presencia? ¿Qué es lo que ha determinado esta decisión? ¿La edad? ¿Los deberes del “cole”? Muchas serán las razones y muchísimos los motivos tendrán los que han tomado esta decisión. La figura de la Princesa Leonor es clave para el futuro de la monarquía como institución y de España como Estado monárquico. Dada su temprana edad, hay, al menos, debería haber otra figura clave que moldeará el futuro: el preceptor o preceptora de la Princesa. Es un equívoco grave pensar que el colegio resuelve el problema de la educación de los niños y jóvenes. Más todavía cuando se trata de una persona que por fuerza de las circunstancias tiene obligaciones mayores que todos los demás. Los ejemplos de la historia de España son esclarecedores del papel que tiene un educador de príncipes.

Carlos V lamentó durante toda la vida su deficiente educación, sobre todo, el desconocimiento del latín; recordemos que al llegar a los reinos de España no hablaba español y fue “educado” por la Corte flamenca que estaba obsesionada por desprestigiar al rey Fernando el Católico y de sus ministros. Quizá por esto Carlos I dedicó tanto esmero en elegir al preceptor y el ayo del príncipe Felipe. Juan de Zúñiga Avellaneda, desde sus tempranos años, acompañaba al monarca Carlos, como su camarlengo y mayordomo mayor hasta que en 1535 se le nombra el ayo y preceptor del príncipe Felipe en premio de su lealtad, honradez y severidad. Juan de Zúñiga representaba al Emperador en su ausencia y colaboraba con otros preceptores y maestros todos ellos conocidos y célebres humanistas e intelectuales de su tiempo: Honorato Juan enseñaba matemáticas y arquitectura, Juan Ginés de Sepúlveda, el cronista imperial, enseñaba la geografía e historia; Juan Martínez Silíceo fue sustituido por Cristóbal Calvete de Estrella para el griego y latín. Sepúlveda en una de las cartas al príncipe destaca con la perspicacia del buen maestro, una de sus cualidades: la prudencia, años antes de que Felipe se convierta en el rey Prudente.

Por desgracia, después de Felipe II, la figura del preceptor se fue transformando hasta convertirse casi en un favorito, que se le reconocía no tanto la lealtad y menor la severidad como la amenidad y la gracia. Así, en una continua degradación, llegamos al monarca más siniestro de la historia española, Fernando VII. Su preceptor fue elegido por Godoy porque lo consideró fácil en manipular. Juan de Escoiquiz, un sacerdote amancebado, traicionó las esperanzas del ministro y acabó enfrentando al futuro Rey contra Godoy y contra su padre, Carlos IV. El “preceptor” participó en la Conspiración de El Escorial (1807) y dejó su huella en el Motín de Aranjuez. Coronado su real discípulo, Ezcoiquiz le presionaba por conseguir cargos, desterrado varias veces hasta por los franceses de Bayona por intrigante, Escoiquiz acabó recluido en Ronda. Y el rey Fernando acabó con el imperio donde no se ponía el sol. Por eso, por esa decadencia de la figura del preceptor en la historia de España, deberíamos preguntarnos con seriedad: ¿Quién es el preceptor de la Princesa Leonor? ¿Quiénes conocen al preceptor o preceptores de la Princesa Leonor por sus logros?

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