En el pulso sostenido que mantienen la CUP y Juntos por el Sí, para poder seguir en el camino de la independencia que ambos ansían, alguna de las partes tiene que aflojar y dejar que el brazo del ‘contrario’ lo tumbe. Y, por lo que parece, todo apunta a que va a ser la CUP.
El mayor ‘pero’ entre las formaciones independentistas tiene nombre propio: Artur Mas. Pero si bien la CUP llevó su rechazo a renovar al líder de Convergencia en la Presidencia de Cataluña hasta sus últimas consecuencias, votando en contra en los dos plenos de investidura, ahora parece que los de Antonio Baños rebajan lo innegociable de aquel punto.
Aunque este jueves salieron en tropa a mostrar su fortaleza e “impermeabilidad” ante las declaraciones de algunos miembros de Juntos por el Sí, como Francesc Homs, que culpabilizan a la postura enrocada de la CUP de un posible fracaso del proceso independentista, lo cierto es que también fue la primera vez que los de Baños no incidieron en su negativa a Mas.
Explicaron que en los próximos días mantendrán diversas asambleas territoriales antes de la gran asamblea nacional, la del 29 de noviembre, donde compartirán toda la información de las negociaciones con Juntos por el Sí y debatir con militantes y simpatizantes. El punto clave es que ahora la CUP está abierta a que en ese encuentro se decida si se inviste a Artur Mas o no, en caso de que para entonces tengan sobre la mesa una propuesta aceptable de Juntos por el Sí. La última palabra sobre Mas la tendría esta asamblea, aseguraron los de Antonio Baños.
Aunque aseguraron ser inmunes a las presiones y ‘amenazas’ de los dirigentes de Convergencia sobre la convocatoria de nuevas elecciones si no llegan a un acuerdo sobre la investidura de Mas, lo cierto es que el que finalmente la CUP ya no descarte apoyar al ahora presidente en funciones, marca un punto de inflexión importante en la negociación.
La postura de los líderes de CDC también está causando fracturas dentro de la propia coalición de Juntos por el Sí, donde se desmarcan los de ERC, con Junqueras a la cabeza, que critican tanto las presiones a las que se está sometiendo a la CUP, como la apertura que proponen los de Convergencia a negociar con el Gobierno central.
ERC y la CUP aspiran a que las negociaciones entre las formaciones independentistas profundicen y comulguen en el qué y el cómo y esto sea suficiente para que el escollo Mas finalmente sea algo en lo que también puedan ponerse de acuerdo. Convergencia sin embargo, sigue más centrada en la personificación del proceso de independencia que en el propio proceso. Y aún así, todo apunta a que serán los que se salgan con la suya.