www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Incomprensible huida de Salah Abdeslam en Bélgica

EL IMPARCIAL
viernes 18 de diciembre de 2015, 00:15h
Actualizado el: 18 de diciembre de 2015, 00:24h
Resulta absolutamente incomprensible lo ocurrido en Bélgica en relación con el terrorista Salah Abdeslam. En medio del asombro general, acaba de saberse que el sanguinario yihadista, sobre el que pesan más que fundadas sospechas de que fue uno de los autores de la masacre en París, había conseguido huir a Bélgica y en la noche del domingo 15 al lunes 16 se encontraba en un piso de Molenbeek, su barrio de Bruselas, auténtica madriguera del islamismo radical y desde donde han partido más jóvenes hacia los territorios dominados por el Estado Islámico para sumarse a sus criminales filas. Bélgica había puesto al país en alerta máxima, en una operación sin precedentes con cierre de colegios y universidades y suspensión de transportes públicos, pero fue incapaz de detener al criminal más buscado en esos momentos en toda Europa.

Y no pudo arrestarlo por una razón que podría calificarse de esperpéntica si no fuera porque remite a unos atentados enormemente trágicos, que golpearon brutalmente y sembraron de sangre inocente el corazón de Francia y de todo el continente. La Policía belga –que identificó al terrorista y conocía su paradero- estaba atada de pies y manos por una ley que prohíbe las operaciones policiales entre las 21:00 y las 5:00 horas, no permitiendo en esa franja redadas no detenciones. Dicha ley impide actuar, a excepción de delito flagrante o incendio Y el terrorismo no está incluido en ninguno de esos dos casos.

Naturalmente, lo primero que se plantea es cómo existe una ley de tan extrañas características -incluso dejando de lado el caso límite del terrorismo-, como si el delito y los delincuentes y criminales “descansaran” en ese horario. Y, una vez que existe, cómo no se ha suspendido ipso facto en unos momentos de la gravedad de los que vivimos, con la sangrienta ofensiva de la yihad en todo el mundo, y en especial en Occidente, donde, además de causar el mayor número de víctimas inocentes, quieren pulverizar sus principios y valores.

Pero también surgen inquietantes preguntas que no dejan de señalar a la falta de reacción, cuando no negligencia, de las autoridades belgas. Aun teniendo que ajustarse a esa ley, lo lógico e imprescindible habría sido montar un dispositivo de gran alcance que cercara la casa para impedir la huida de Salah Abdeslam y que a las 5 hubiera actuado sin perder un segundo. Pero, no: al parecer, la policía belga abandonó el inmueble en cuestión, en lugar de vigilarlo y rodearlo. Preguntas que nos llevan también a interrogarnos, por poco políticamente correcto que resulte, si Bélgica se comportó con toda la suficiente solidaridad y se habría mostrado tan escrupulosa con esa insólita ley si los atentados hubieran regado de sangre su propio suelo. La cuestión, en cualquier caso, es que, por desgracia, el monstruoso terrorista Salah Abdeslam consiguió escapar.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (5)    No(0)

+
0 comentarios