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ESCRITO AL RASO

Rebajas en Moda y complementos Sánchez

David Felipe Arranz
domingo 17 de enero de 2016, 19:43h
Actualizado el: 18/01/2016 09:45h

Ha llovido –y nevado en las altas cumbres– mucho desde la noche electoral del 20 de diciembre y España está de saldo. O sea, de Emidio Tucci en enero, hasta un 40%. A algunos nos gustaba ir con la madre o la hermana a la boutique, en Valladolid, en la calle Santiago o en el Paseo de Zorrilla, que es cuando nos encontrábamos con el cadereo adolescente de las chicas del colegio o la primera universidad, en el baño de multitudes que era el corazón de Castilla en los años 80, cuando entrar en Zara daba apuro y no se iba allí por lo feo, por lo barato y por lo deslucido de las prendas.

Ahora las cosas han cambiado y entrar en uno de los cientos de millones de almacenes de Amancio Ortega resulta muy chic. Y por eso algunos seguimos sin entrar. En aquellas maravillosas tiendas había sastres que te cogían los bajos con alfileres y veía uno de pronto a un hombrón arrodillado a nuestros pies y daba como un gusto imperial de película de Stewart Granger a punto de ser coronado. Luego venía la pantalonera, la oficiala, las marcas de jaboncillo y otras delicias que nos dio tiempo a conocer. Disfrutábamos en las boutiques mixtas, donde podía verse desde el estilo clásico al underground, de aquella España que despertaba a la movida.

La reforma electoral, la reforma del Estado de las Autonomías y la reforma del Senado son los mantras repetidos por el neoliberal Pedro “Ps” Sánchez, el hombre-traje. Sin embargo, aprovechando las rebajas, el pasado viernes, Ps cedió durante unas horas a dos senadores de su formación con su suéter y su chaleco de intercambio para que los dos partidos independentistas de Cataluña –ERC y Democràcia i Llibertat– pudiesen tener sus propios grupos parlamentarios. No sabemos aún a cambio de qué, pero muchos nos barruntamos que esta tirada de trastos a la barretina no sea otro que la abstención nacionalista en su posible investidura como presidente, el más anhelado deseo del centroderechista Ps, el rey del “turnismo”. Hay que cambiar la chaqueta del federalismo por el pellico pastoril del independentismo cuando el presupuesto no da para Mas y sí, por ejemplo, para una peluca viviente de un Puigdemont hibernal, con sus cuatro patas y el rabo, que a veces parece un tejón y otras un gato salvaje (el cabello, decimos). Así que Ps se ha puesto un traje para ir tirando, que no es otro que el que llevaba Zetapé y el mismo que lleva Rajoy por las mañanas –dónde está el traje, cariño, que este parece que es de Sánchez–, porque en España vale mucho hacerse un traje a medida de Pierre Cardin y no hay chaquetas entalladas, a medida. Con las ideologías pasa lo mismo.

La política de consumo bipartidista ha ido imponiendo una volubilidad a la moda de sus señorías. Dicen que esta práctica de “yo te presto a ti dos diputados, porque hoy por ti, mañana por mí” es cosa de cortesía parlamentaria para facilitar el debate y evitar grupos mixtos “ingobernables”; lo que está ingobernable es el país. El PSOE también cedió unos senadores en la pasada legislatura al PNV y el PP hizo lo mismo con Coalición Canaria en el Congreso. Mientras, el PSOE ha entrado en barrena: las últimas encuestas lo sitúan por debajo de Podemos en pleno sorpasso de intención de voto –de haber nuevas elecciones–... y bajando.

Porque si de investirse hablamos, lo de llevar la indumentaria como Dios manda es un mínimo y uno se merece más que un maniquí por presidente, por mucho enjuague ideológico que se haga con Mariano y Albert, que no se les quita la jeta de subsecretario a ninguno. Mientras la opinión pública centraba su atención en cómo la diputada de Podemos Carolina Bescansa le daba la teta al niño en el pleno de Constitución del Congreso, Ps aprovecha para sus desfiles de ropa con ese aspecto deportivo y ese algo de Dorian Gray celtíbero –el que aparece en el retrato, no el otro– y de matrimonio bien avenido de rubiaza con melena al viento y su “I love you, Pedro”.

Nos ha salido así un maniquí con cara sin ganas de estudiar. Ps desconoce los logros de su partido o le atribuye otros que no alcanzó: en noviembre de 2013, ni corto ni en traje chaqueta le dijo a Ana Blanco en TVE que el PSOE había aprobado la ley del Divorcio, cuando fue el último gobierno de Adolfo Suárez el que la aprobó en 1981. O pedir en agosto del año pasado una reforma del Código Penal para actuar contra el patrimonio de los corruptos que ocultan patrimonio a nombre de terceros, reforma que ya estaba en marcha desde el 1 de julio. Otras ideas de bombero del hombre-traje y que después rectificó fueron "Falta más presupuesto contra la pobreza, la violencia de género... y sobra el Ministerio de Defensa", "Haré que las víctimas del terrorismo machista sean también reconocidas con funerales de Estado con la presencia del presidente del Gobierno", la calificación de los asesinos de ETA en chirona como “presos políticos” o su propuesta de desterrar del vocabulario las palabras “crisis, desigualdad, violencia de género, independentismo...", como si al no nombrarlas, estas desapareciesen, Harry Potterstyle.

Se da la circunstancia de que las dos formaciones a las que Ps ha favorecido trabajan en la Cámara alta con denuedo por la ruptura de Cataluña con España. Ps no sabe o no se entera. Se echa de menos una elegancia de la persona, hasta en el decir, y Ps, que es un gritón de debate pasado de hormonas y que no sabe dónde nació Antonio Machado –mítico su tuit "Desde Soria cuna de Machado, todo mi reconocimiento al trabajo de profesores y condolencias a familiares y amigos"–, no la tiene. La suya es una chaqueta antigua y transnacional, del establishment de este Régimen, la misma que se pone Albert para cantar las excelencias de un Gobierno estable que incluya el control de la Comisión de Jean Claude Juncker y un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos: el TTIP. Pero estamos de rebajas en Moda y complementos Sánchez, donde los recortes a la europea van a marcar la nueva temporada, ahora que en España anda en trance burocrático: desgobernada. Qué tristes que son. En Valladolid no hubiesen vendido ni un par de calcetines.

@DavidFelipe1975

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