EL LÍDER SOCIALISTA PODRÍA SER INVESTIDO EN LA SEGUNDA VOTACIÓN
Pedro Sánchez avanza en el pacto con Podemos y PNV
EL IMPARCIAL
jueves 21 de enero de 2016, 09:28h
Actualizado el: 22 de enero de 2016, 10:54h
El secretario general del PSOE se perfila como el más presidenciable, ante la evidencia de la falta de apoyos a Mariano Rajoy. El socialista avanza en sus negociaciones con Podemos y PNV y podría ser investido en la segunda votación si consigue que el resto de formaciones, a excepción de PP y Ciudadanos, se abstengan.
Pedro Sánchez sigue avanzando hacia su principal objetivo: presidir el Gobierno de España. Algunos movimientos son propios, como la cesión de senadores a los independentistas catalanes o la promesa al PNV de mantener el Concierto Económico vasco, y otras ayudas le llegan desde fuera, como la ruptura entre Podemos y Compromís y la decisión final de la formación de Iglesias de registrar un solo grupo en el Congreso.
Los socialistas aseguraban que, de momento, las únicas conversaciones entre PSOE y Podemos habían girado en torno a la formación de los grupos del Congreso, queriendo Iglesias hacerse con el apoyo de Sánchez para formar los cuatro grupos parlamentarios que había prometido a sus 'marcas blancas' autonómicas, algo que no consiguió. Por tanto, una vez superado este escollo, la vía queda libre para el resto de asuntos -las famosas 'líneas rojas'- que ambas formaciones deben negociar en pro de llegar a un acuerdo.
La principal tarea de ambos líderes es llegar a un entendimiento sobre la cuestión catalana, ya que si Podemos mantiene como imperativo el referéndum y el PSOE su negativa a ceder en este sentido, el acuerdo se torna imposible. Sin embargo, el empeño de Sánchez e Iglesias por que no gobierne el Partido Popular hará más que seguro que, también en esto, terminen entendiéndose.
Pedro Sánchez, que necesita hacerse con las simpatías de todos para que le apoyen o, al menos se abstengan, tiene ya las cuentas echadas. Si, tras la más que previsible investidura fallida de Rajoy, él llega como candidato a la Presidencia, podría ser investido en segunda vuelta. En la primera, con los votos a favor de Podemos, PNV e Izquierda Unida sumaría 167 apoyos, insuficientes al no alcanzar la mayoría absoluta necesaria en la primera votación. Sin embargo, en su siguiente oportunidad solo necesita más síes que noes, por lo que en caso de conseguir que todas las formaciones menos Partido Popular y Ciudadanos se abstengan, sería investido con 167 a favor frente a 163 en contra.
El apoyo de PNV está más asegurado que el de Podemos, ya que hay un asunto prioritario para los nacionalistas que Sánchez ya ha comprometido: mantener el Concierto Económico. La formación vasca ha trasladado ya la posibilidad al PSOE de que, si consigue el apoyo de Podemos, están dispuestos a votar sí en la investidura de Sánchez. Izquierda Unida también le daría su apoyo a los socialistas para ese pacto 'a la portuguesa' que permitiese un Gobierno de centro izquierda en España. A las tres formaciones les une el fuerte deseo de que el PP, con Mariano Rajoy al frente, no vuelva a encabezar el Ejecutivo.
En la caza de abstenciones, Sánchez ya se ha asegurado la de dos formaciones clave que podrían decantar hacia uno u otro lado la balanza, Democracia y Libertad -antigua Convergencia- y ERC. La cesión de dos senadores a cada partido para que puedan constituir grupo propio, pese a haber levantado muchas ampollas incluso de puertas para dentro en el PSOE, le supondrá al secretario general el resultado deseado: que no voten en contra de su investidura.
Pedro Sánchez se juega el todo en su intento por conseguir los acuerdos necesarios para alzarle en el Gobierno e impedir nuevas elecciones. El líder socialista no saldría vivo políticamente de este segundo escenario, al que probablemente ni siquiera llegaría de nuevo como candidato a la Presidencia. Y, Sánchez aparte, ni siquiera su partido saldría beneficiado pues los sondeos ya apuntan a que Podemos rebasaría a los socialistas en caso de nuevos comicios.
La formación de Pablo Iglesias, pese a este hecho de que podrían salir como segunda fuerza política de un nuevo encuentro con las urnas, tampoco desdeña la opción de entrar ahora en un Gobierno con el PSOE, ya que podrían enarbolar la bandera del pacto de izquierdas, como principales socios y facilitadores y, aún no encabezando el Ejecutivo, podrían influir mucho en éste, incluso produciendo cierto desgaste socialista.