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Iowa cornea a Trump y Clinton se pone nerviosa

Iowa cornea a Trump y Clinton se pone nerviosa
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Cuatro claves para entender el proceso de primarias de EEUU.
Las elecciones presidenciales de Estados Unidos ya están aquí. Los caucus de este pasado lunes en el estado de Iowa han significado el pistoletazo de salida a nueve apasionantes meses en los que la primera potencia mundial elegirá a su cuadragésimo quinto presidente y dejará a Barack Obama y sus ocho años atrás.

Este primer envite, más simbólico que otra cosa, ha dejado varias lecturas en ambos bandos, pues el proceso de escoger un candidato a la Casa Blanca está resultando muy reñido tanto en el bando republicano como en el demócrata.

Entre los que aspiran a liderar al GOP hasta el Despacho Oval, Iowa deja dos claros ganadores y un derrotado. El mejor parado ha sido el senador por Texas Ted Cruz, representante de la ortodoxia más derechista, que, respaldado por el voto de los evangelistas blancos, un sector demográfico clave en este estado del norte, le ha llevado a cosechar un 27,6 por ciento de apoyo en los caucus con mayor participación republicana de la historia.

Cruz, que en los sondeos llegaba a Iowa como segunda opción conservadora, ha hecho valer sus tablas en procesos electorales y su discurso llano pero contundente, alejado del "establishment" de Washington, en contraste con los brindis al sol, cuando no barbaridades, de Donald Trump.

Precisamente el multimillonario ha sido el gran damnificado de las asambleas vecinales, pues a pesar de tener un margen holgado en las encuestas nacionales, no ha hecho valer esa ventaja en el primero de los asaltos electorales y su imagen de eterno ganador, de hombre hecho a sí mismo, se ha roto a las primeras de cambio.

Trump se quedó a casi cuatro puntos de Cruz en lo que es un más que discreto 24,3 por ciento de respaldo que evidencia que el globo mediático inflado en torno a su figura puede estar empezando a desinflarse sin el consiguiente apoyo popular.

Es posible que algo haya tenido que ver el desprecio del excéntrico personaje por Iowa y sus habitantes, a los que en noviembre llegó a calificar de "estúpidos". Ese mismo desdén por el estado lo tuvo anoche una vez conocida su derrota, cuando aseguró que regresaría "para comprarse una granja", en alusión al mayoritario origen humilde y rural de sus ciudadanos.

Por su parte, el otro gran ganador de la noche republicana ha sido Marco Rubio, el candidato del aparato y las élites del GOP. A pesar de que por momentos tanto él como Cruz han renegado de sus orígenes hispanos para ganarse el voto más conservador, precisamente el bastión de Trump, el senador por Florida se ha reenganchado a la carrera presidencial al quedarse tan solo a un punto de este y a cinco de su colega en Washington.

No deja de ser irónico que sea un estado como Iowa, cuya demografía es aplastantemente blanca y rural, el que haya catapultado a dos latinos en la carrera presidencial, dos latinos cuya retórica migratoria es por momentos tan radical como la del propio Trump.

De este modo, Cruz sale de Iowa con sus primeros ocho delegados de cara al Congreso Nacional de julio en Cleveland, por los siete que han obtenido Trump y Rubio.

En una semana los tres volverán a medir sus fuerzas, esta vez en New Hampshire. Por el momento, los sondeos favorecen a Trump, aunque está por ver el daño que este primer asalto puede haber hecho a sus aspiraciones.

Lo que sí está claro es que las opciones más moderadas del republicanismo en Estados Unidos viven sus horas más bajas a tenor de los pírricos resultados cosechados por los Jeb Bush, Chris Christie, Carly Fiorina y John Kasich y la retirada (previsible) de Mike Huckabee.

Empate virtual


Pero si abierta está la pugna en el bando republicano, mucho más cerrada y empatada está en el demócrata. Tras la retirada anoche del exgobernador de Maryland Martin O'Malley, esto ya es sólo cosa de dos: Hillary Clinton y Bernie Sanders.

Iowa y sus caucus han dejado un virtual empate entre ambos, separados por apenas unas décimas de voto y con la sensación de que la exsecretaria de Estado tiene que empezar a cargar las armas, y no apostarlo todo a la lealtad del voto inmigrante y femenino y a su dominio de los estados clave, si no quiere verse superada por el veterano político independiente de Vermont, ajeno al aparato del partido y reconocido socialista.

Por lo pronto, Clinton, que sigue sin conectar con el electorado y a la que el escándalo del envío de mails confidenciales desde su cuenta de correo personal aún lastra, ya ha tendido la mano a su rival para mantener un nuevo debate a dos, aunque no son pocos los que empiezan a atisbar demasiados guiños de la exprimera dama a un rival duro para que este se pliegue, una sus fuerzas y se adhiera a su candidatura.

New Hampshire, estado con 1,3 millones de habitantes pero igual de simbólico que Iowa en términos de aspiraciones presidenciales, será otro duro territorio en el que todo parece indicar que Sanders cuenta con una ventaja, 20 puntos, más que solvente, aunque Clinton cuenta con experiencia de sobra en estas lides para hacer suya la situación y frenar la tendencia alcista del veterano senador.