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EDITORIAL

Fiasco de UGT y CCOO en el Primero de mayo por defender a Sánchez, no a los trabajadores

viernes 01 de mayo de 2026, 15:45h
Actualizado el: 05/01/2026 17:48h

Los sindicatos UGT y CCOO, que ataño defendían los derechos de los trabajadores, ahora sólo luchan por la permanencia de Pedro Sánchez en el poder. España es el país con más paro de Europa. Y Pepe Álvarez y Unai Sordo callan. El poder adquisitivo de los ciudadanos cae, pues la inflación sube más que los sueldos. Y callan. Las viviendas son un lujo inalcanzable para la mayoría. Y callan. Los trabajadores sufren la crisis económica con la subida del precio de los combustibles. Y callan. Después de casi 8 años en La Moncloa, los sindicatos tradicionales no han convocado una sola manifestación contra el Gobierno, a pesar de tantos y tantos motivos, como el de la estúpida mentira del cohete económico. Las pocas veces que han salido a la calle han protestado contra la Oposición. Algo tan inaudito como ridículo.

Como no podía ser menos, este Primero de mayo el eslogan de las manifestaciones es el sanchista “No a la guerra”. Los gritos contra el paro, que alguno se dejó oír, se ha centrado en denunciar la explotación laboral de los empresarios, que no los atracos fiscales del Gobierno que son el motivo de que las empresas no puedan contratar trabajadores. Tampoco han culpado al Ejecutivo de la precariedad de la vivienda, a pesar de sus galimatías legislativos, donde los fondos buitre y los ricachones han sido señalados como únicos responsables de la crisis. No el Gobierno. Nunca el Gobierno. Y tanto los portavoces de UGT como los de CCOO han atacado al PP, a Vox y a Junts por rechazar en el Congreso el decreto para prorrogar los alquileres y permitir que los okupas no puedan ser desalojados, mientras los propietarios, además, tienen que pagar los gastos de consumo. Así, después de más de 8 años en el Gobierno, la tragedia de los precios de la vivienda obedece a las perversas actuaciones de la Oposición.

La alianza del Gobierno con los sindicatos es tan estrecha que han celebrado su manifestación principal en Málaga, donde han apoyado descaradamente al Gobierno progresista en plena campaña ante las elecciones andaluzas. Tan estrecha que hasta 11 ministros han participado activamente en las movilizaciones por toda España jaleados y arropados por los sindicalistas. Además de por el sectarismo ideológico de unos y otros, también influye en esa alianza los más de 380 millones de euros en subvenciones que ha destinado el Ejecutivo en los último cuatro años para que los sindicatos puedan vivir confortablemente. UGT se ha llevado 202 millones y CCOO, 179. Se desconoce la finalidad de este dinero, pues apenas se publican unas descripciones genéricas sobre su destino. Y nada se sabe de los sueldos de los secretarios generales, aunque es de suponer que sean generosos, a pesar de que su dedicación al sindicato es irrelevante, pues irrelevante es su actividad. Como se diría vulgarmente, están forrados sin dar un palo al agua. Algo parecido a Jésica Rodríguez, la amiga de José Luis Ábalos que cobraba sin trabajar.

Pero esa desidia, por no decir cara dura, tiene un precio. Al igual que el Gobierno progresista pierde los votos a chorros por la corrupción y su nefasta gestión, los sindicatos sufren una desbandada de afiliados por el fiasco de sus reivindicaciones. En la manifestación de Málaga apenas asistieron 20.000 personas y eso, según los datos de los sindicatos; menos de la mitad que el año pasado. Como corresponde, Pepe Álvarez y Unai Sordo han liderado las movilizaciones acaparando el protagonismo. Un año más de paripé. A la espera de que Sánchez abandone La Moncloa y quizás Feijóo presida el Gobierno. Y entonces sí. Entonces UGT y CCOO incendiarán las calles a diario y culparán al PP de todos los males.

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