No hay mucho tiempo. Este mismo lunes, las comisiones negociadoras de PSOE, Podemos, Izquierda Unida-Unidad Popular y Compromís se reunirán por la tarde en el Congreso de los Diputados con la idea de unificar criterios de cara a la hipotética investidura del socialista Pedro Sánchez los primeros días de marzo.
La reunión “a cuatro” surge a iniciativa de Alberto Garzón, pero le viene muy bien a Sánchez, al que se le presenta una semana decisiva para ultimar un Gobierno de extrema izquierda y tiene todavía varios trámites que solventar. Sin ir más lejos, la Ejecutiva del PSOE se va a reunir esta semana para convocar la consulta a los militantes, aunque primero tendrá que dar el visto bueno a los acuerdos a los que llegue Sánchez con los que quiere que sean sus socios del gobierno.
Así, en función de lo que el secretario general presente a la dirección del PSOE, se espera que ésta se reúna el martes o miércoles para aprobar la pregunta que se formulará a la militancia y convocar después de forma oficial una votación a la que podrán acudir unos 195.000 afiliados. La consulta todavía no tiene fecha oficial, pero fuentes socialistas apuntan a que lo más probable es que se celebre el sábado 27.
Los afiliados tienen hasta este miércoles de plazo para solicitar el voto por internet. Lo que salga de la consulta no es vinculante, pero se da por hecho que lo votado se ratificará después en la reunión del Comité Federal, que se celebrará el día 29, o el 1 de marzo a más tardar, y a la que asistirán los barones del partido. En este sentido, el ex secretario general y exvicepresidente del Gobierno Alfredo Pérez Rubalcaba ya ha dicho sobre estas negociaciones que “nunca en política se pueden hacer las cosas a cualquier precio”.
Duro escollo, pues, para Pedro Sánchez, que tiene que medir mucho los tiempos y el resultado de las negociaciones con unos partidos de izquierdas que no se lo van a poner nada fácil vistas las demandas y propuestas económicas de Podemos a las que el PSOE ya ha puesto este sábado varias objeciones insalvables. Hasta 14 discrepancias se observan entre el programa podemita y el socialista: el referéndum en Cataluña, el control político de organismos vitales o el incremento del gasto público en 24.000 millones destacan entre las cuestiones a discutir e intentar llegar a un acuerdo.