Hay quien lo último que pierde es la esperanza. La segunda sesión del debate de investidura celebrada este viernes en el Congreso y que,
tras el 'no' a Sánchez, dio lugar a la primera investidura fallida de la democracia española, se desarrolló de nuevo en un ambiente de fricción entre los partidos. Puede que se rebajara el tono con respecto
al debate del miércoles, pero los reproches y líneas rojas han vuelto a ser la tónica general, alejando la posibilidad de que durante el
plazo de dos meses que marca la ley antes de la convocatoria de nuevas elecciones alguien se ponga de acuerdo con alguien.
El horizonte señala más bien hacia las urnas con una fecha marcada en el calendario: 26 de junio.
Y, sin embargo, PSOE y Ciudadanos siguen tratando de sacar adelante un pacto que ha sido rechazado dos veces esta semana en el Hemiciclo.
Los equipos negociadores de Sánchez y Rivera se han reunido este mismo sábado para trazar una estrategia que
abra su pacto a otras formaciones. Según han explicado en rueda de prensa los portavoces de ambos partidos, Antonio Hernando (PSOE) y Juan Carlos Girauta (Ciudadanos), pretenden negociar conjuntamente en las próximas semanas con el resto de fuerzas políticas, además de -y esto es nuevo- colectivos y organizaciones sociales. Aunque ambos han señalado que no es excluyen a ningún partido para ese diálogo, Giralta ha señalado que Ciudadanos escuchará a todos aquellos "que defiendan la unidad de España", probablemente en referencia a los nacionalistas catalanes y Podemos.
Hay, de hecho,
dos problemas fundamentales. Primero, que ni las dos partes sentadas a la mesa se ponen de acuerdo sobre
hacia dónde ha de dirigirse esa apertura. Mientras los socialistas miran a la izquierda, Ciudadanos prefiere la gran coalición con el PP, eso sí, con una condición: que Rajoy se retire de la primera línea.
Segundo, que
los llamados a uno y otro lado también tienen algo que decir. De hecho, el viernes lo dijeron alto y claro en el Congreso.
Pablo Iglesias volvió a
tender la mano al PSOE para formar un "Gobierno a la valenciana", siempre y cuando se le cierre la puerta a Rivera y fuentes de la propia dirección de Podemos admitieron tras el debate que va a ser muy complicado llegar a un acuerdo.
Por su parte, la
guerra entre PP y Ciudadanos se ha recrudecido estos días, con ataques cruzados entre representantes de ambos partidos. Rivera pretende apartar a
Mariano Rajoy mientras que el presidente del Gobierno en funciones ha reiterado que el partido naranja no es necesario, de hecho, en un pacto PSOE-PP y que apoyar la candidatura de quien perdió las elecciones es un fraude a los votantes.