Bush, que se encuentra de visita oficial a Italia en el marco de su gira de despedida a los dirigentes europeos, considera más que improbable que Irán acepte el conjunto de incentivos que el grupo de los seis le presentará para que renuncie a su programa nuclear, y ha advertido de que le serán impuestas sanciones más duras si los rechaza.
El presidente de EEUU, George W. Bush, ha abordado el programa iraní, entre otros asuntos, con las autoridades italianas, con las que se ha reunido en Roma dentro de una gira por Europa. Bush, recibido hoy en el Quirinal por el presidente del país, Giorgio Napolitano, y que hoy dialogará con su viejo amigo, el primer ministro, Silvio Berlusconi, trata de persuadir a sus aliados europeos de que apoyen sanciones más duras contra Irán tanto bajo el paraguas de la ONU como dentro de la Unión Europea (UE).
Según ha explicado el consejero de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Stephen Hadley, existen pocas posibilidades de que el presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, acepte el conjunto de incentivos que la semana próxima le presentará el "grupo de los seis", los cinco países miembros del Consejo de Seguridad de la ONU y Alemania, para que renuncie a sus actividades nucleares. "Ahmadineyad ya ha descartado aceptar esa oferta, si eso es así estamos dispuestos a continuar el esfuerzo para endurecer las sanciones a través de la ONU, las que ya ha impuesto EEUU y las de la UE", afirmó hoy Hadley.
Durante sus reuniones, Bush analiza hoy con las autoridades italianas la posibilidad de que Italia, el mayor socio comercial de Irán, se sume al "grupo de los seis", aunque hasta el momento no ha tomado una decisión, agregó el consejero de Seguridad Nacional. El consejero de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Stephen Hadley, ha explicado que para entrar en el grupo, Italia debe estar preparada a, en un momento dado, hacer caso omiso de sus intereses comerciales y tomar "duras decisiones de seguridad nacional". , Stephen Hadley
Hasta el momento, Francia ha expresado su apoyo a las aspiraciones italianas, pero Alemania es partidaria de mantener el formato como está.
El programa nuclear iraní ha sido el asunto protagonista en la gira europea de Bush, que ya abordó la cuestión con la canciller alemana, Angela Merkel, el martes en las afueras de Berlín y con los principales líderes europeos en la cumbre UE-EEUU el lunes en Brdo (Eslovenia).
Despedida de Merkel
El presidente de EEUU, George W. Bush, y la canciller alemana, Angela Merkel, se reunieron el martes en Meseberg, a 60 kilómetros de Berlín, y han tratado asuntos como el programa nuclear iraní o la cumbre del G8 el mes próximo en Japón. Aunque ambos dirigentes han manifestado su intención de solucionar el conflicto nuclear con Irán por la vía diplomática, el presidente norteamericano no ha descartado la opción militar.
La despedida de Bush a su aliada alemana ha estado marcada, como el resto de visitas de la última gira europea de Bush como presidente estadounidense, por un tono amistoso encaminado a mejorar la negativa imagen de su presidencia. En el marco de la misma, el aún presidente de EEUU ha agradecido a Merkel su apoyo a Afganistán por promover que este país pueda llegar a tener "una sociedad libre", y su ayuda en "la lucha contra los asesinos".
Durante su reunión, los dos dirigentes han abordado temas como la situación económica mundial y una asociación comercial transatlántica, de Irak, Afganistán, Oriente Medio y el terrorismo internacional. Bush y Merkel, también han tratado la lucha contra el cambio climático y de las relaciones con Rusia.