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TRIBUNA

La joven de la prenda

Juan José Vijuesca
miércoles 20 de abril de 2016, 21:42h

Al otro lado de la línea de teléfono surge una voz dulcificada: “Buenos días, mi nombre es Noelia, ¿en qué puedo atenderle?” Y claro, la mayoría de las veces las cosas se perciben por el simple tono de la fonética. He tenido suerte. Noelia me lo pone fácil, sobre todo porque mi llamada perseguía casi el milagro. Se lo digo a ella consciente de estar intentándolo a través de unos grandes almacenes y además pretendiendo localizar una prenda determinada. En concreto, una camisa de señora, de un color aproximado, con un precio que dudo y poco más en detalles por mi parte, pero eso sí, por encima de todo tenía que ser de la talla L .

Y desde Sanchinarro, al instante, me contesta que no hay ningún problema, que sabe de qué camisa estoy hablando y que la talla que necesito la tiene localizada y puesta a mi disposición. Me la reserva hasta que yo me pase por allí a recogerla, cosa que me comprometo a hacerlo en dos o tres horas a lo máximo. No hay problema, -me dice-, con una gentileza propia de quien destila una perfecta simbiosis entre eficacia y amabilidad. Se lo digo a modo de lisonja antes de finalizar nuestra conversación y sonríe con el pudor de restar importancia a lo que, con razón suficiente, tenía destellos milagrosos.

Al colgar el teléfono me siento en deuda, algo me dice que ese gesto, tan excelso como infrecuente, me hace soñar con una nueva generación. Su voz la delata en juventud y por eso me resisto a creer que Noelia sea un caso aislado en una mañana de viernes tomada al azar por una simple y ocurrente llamada telefónica. Ojalá no sea así, porque este país necesita de tantas Noelias y de tantos jóvenes anónimos capaces de allanar el futuro, pero haciendo del hoy una necesaria razón de ser, eso sí, con el mismo sentido de la responsabilidad, competencia y cordialidad de trato que yo, al menos, he tenido la fortuna de recibir.

Recogí la camisa, porque allí la dejó en espera de mi llegada. Fijada con un alfiler lucía la reserva con mi nombre manuscrito. Ella no estaba de tarde, pero resulta curioso que en la etiqueta del fabricante ponga que se trata de una prenda 100% algodón. Dice bien, creo que Noelia también lo es.

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