www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Brexit, costes económicos y políticos

EL IMPARCIAL
martes 26 de abril de 2016, 11:26h

La gira europea del presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, tenía en Gran Bretaña una estación de especial importancia. No sólo por la cortesía de visitar a la reina Isabel II en su 90 cumpleaños, sino porque el país está en la tesitura de consultar a sus ciudadanos si se disuelve su pertenencia a la Unión Europea. Sería un paso de gran calado tanto para el país como para sus socios.

La Unión Europea ha avanzado sobre el presupuesto, nunca real, de la igualdad de sus socios y del equilibrio del peso de cada uno de ellos. Ese avance ha ido de la mano de una mayor incidencia de la regulación comunitaria sobre los ciudadanos europeos. Esa incidencia choca, en ocasiones, con los el carácter o los deseos mayoritarios de algunos de sus miembros. Polonia o Hungría son sólo unos ejemplos. En Francia o Suecia, ese desencuentro es cada vez mayor, y evidentemente se ha agudizado con la crisis económica y las enormes tensiones a las que se ha visto sometida la Unión Europea. En definitiva, sigue siendo cierto lo que ha dicho recientemente el presidente de la Comisión, Jean-Claude Trichet, de que el excesivo intervencionismo de la UE la ha alejado de los ciudadanos.

Un caso peculiar de ese desencuentro es el de Gran Bretaña. Siempre ha mantenido una mayor distancia con la UE que otros socios, y la crisis institucional y política comunitaria puede cobrarse en el caso de Gran Bretaña la primera defección. Si se produce, el primer efecto y el más importante es que el país perdería parte de las relaciones comerciales privilegiadas que tiene con sus actuales socios, lo cual tendría efectos negativos tanto para el país como para éstos. Bancos y analistas apuntan a una pérdida para el país de entre uno y tres puntos porcentuales del PIB; en definitiva, un año perdido desde el punto de vista del crecimiento.

Pero tampoco cabe exagerar ese coste. Por un lado, nada impide a dos viejos socios recuperar los términos más favorables, especialmente porque en el ámbito del comercio los beneficios son mutuos. Además, y más allá de la pertenencia de todos a la Organización Mundial del Comercio, este paso se daría en un momento en el que se está avanzando hacia un nuevo acuerdo comercial trans atlántico, lo que limitaría las aristas que quedasen de la ruptura. Aunque Obama ha pedido, en nombre de su país, que Gran Bretaña mantenga sus actuales lazos con la UE. Por otro lado, la libertad cobrada por Gran Bretaña de no pertenecer al club comunitario le permitiría a su vez adoptar una política económica propia, que en aquél país es menos intervencionista que lo que dicta Bruselas.

Una salida de Gran Bretaña puede tener efectos muy graves. Pero los más importantes no serán tanto económicos como políticos. Y, se produzca o no esa salida, la Unión no puede dejar de replantearse qué es lo que hace que su atractivo ante los ciudadanos de tantos socios haya caído tan estrepitosamente.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (5)    No(0)

+
0 comentarios