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TRIBUNA

La revolución

viernes 06 de mayo de 2016, 21:15h

Se nos suele olvidar que las revoluciones siempre llegan inesperadamente. Recuerdo que, hace años, conocí a un cubano cuyo célebre apellido ha leído, en la vitola, cualquier buen fumador de puros habanos. Me contó cómo la toma de La Habana por Fidel Castro aquel famoso Fin de Año de 1958 lo sorprendió, vestido de etiqueta, en un baile de la alta sociedad de la isla. Tres días después trabajaba de aparcacoches en un renombrado hotel de Miami… "Chico, pasé de dar propinas a recibirlas en tres días" contaba con isleña gracia.

Nadie que perteneciera a la clase media iraní pensaba que el régimen del Sha acabaría en una teocracia como la que gobierna Irán desde hace casi cuarenta años. Tampoco creo que Alcalá Zamora, cuando disolvió un parlamento con mayoría de derechas de forma muy anticipada, pensaba que abocaría a España a un frente popular revolucionario tras unas elecciones, en febrero de 1936, que gran parte de los historiadores –claro que no la memoria- califican de “pucherazo”.

Vamos, en junio, a unas elecciones en las que nos jugamos muchísimo. Podemos es ya una realidad muy fea. Aunque respeto a sus votantes, incluso les entiendo; me repugnan el totalitarismo, la manipulación y la corrupción de sus dirigentes. Una coalición de Podemos con IU y el resto de las fuerzas nacionalistas (no olvidemos la afinidad que existe entre todos ellos) lo convertiría en el primer partido de la izquierda. También hay que recordar que su capacidad para la nueva política, paradójicamente tan cerca del showbusiness, es muy superior a la del resto de los partidos. Ya lo demostraron con la remontada en las últimas elecciones de diciembre, cuando destrozaron todas las encuestas preelectorales. Ser el primer partido de la izquierda legitimará a Pablo Iglesias a acometer una investidura con muchas posibilidades de éxito.

No duden de que un PSOE, en estado de pánico y en manos de la militancia más radical, en el mejor de los casos se partiría o, peor aún, votaría a favor de Podemos. Espero que no tengamos que arrepentirnos durante muchos años al igual que aquel cubano, tantos y tantos iraníes o muchos españoles del 36.

Aun entendiendo que se espera de mis artículos una mínima extensión, quiero que éste sea deliberadamente breve para transmitir la alarma ante unas elecciones donde nos lo jugamos todo. Sólo nos queda que los votantes sean responsables.

Luis Asua Brunt

Abogado, empresario

Abogado, empresario. Estudio en la Complutense y London School of Economics . Ejerció la abogacía en Londres y a su vuelta, 13 años en la cosa pública: 12 como concejal en Madrid y 1 como Viceconsejero de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio. Su último comentario: “Ah y no vuelvo ni a tiros a la política”.

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