El drama de los refugiados sigue creciendo, haciéndose cada vez más punzante y doloroso. Al horror de huir de la guerra y encontrarse, en muchos casos, atascados en campos de refugiados que los apartan de su meta -buscar una vida mejor y, sobre todo, en paz en Europa-, se suman p
roblemas que surgen en los márgenes cuando la situación de caos, desesperanza y desprotección alcanza determinadas cotas.
El
mar no deja de tragarse vidas y, los que logran abandonar su país, sufren los problemas de mantener durante meses a grupos de personas comidas por la desesperación en improvisados campamentos, tensión que esta semana
se ha escapado en forma de violentos enfrentamientos en algunos campos griegos. El último retrato del infierno dentro del infierno ha ocurrido en Turquía, donde un trabajador de los servicios de limpieza del campo de refugiados de Nizip, en el sureste del país, ha sido condenado a 1
08 años de cárcel por haber abusado sexualmente de niños de entre 8 y 12 años.
El condenado, un ciudadano turco de 29 años, fue considerado el viernes culpable de abusar de ocho niños sirios durante, al menos, tres meses. Los medios locales aseguran que hay más casos de abusos pero que
las familias han decidido no denunciar por miedo a ser deportados.
Según la agencia Dogan, el condenado pagaba a los menores entre 0,7 y 1,7 euros para que
no denunciaran los abusos, que se producían en los aseos del campamento, donde trabajaba como empleado de la limpieza. El acusado no ha negado los hechos y ha asegurado que otros trabajadores, e incluso la dirección del centro, también participaron en los abusos. El diario
BirGün, que sacó a la luz el caso a mediados de mayo, responsabiliza a la Agencia estatal de Emergencias, que gestiona ese campo de refugiados, de lo sucedido.
El campo de Nizip se encuentra cerca de la frontera con Siria y acoge a unos
14.000 refugiados que huyen de la guerra en ese país. La canciller alemana, Angela Merkel, visitó en abril este campo como parte de su programa para conocer de primera mano la situación de los refugiados en Turquía, dentro del acuerdo de deportación de emigrantes desde Europa.