www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

TRIBUNA

Celiaquía, maldito lujo

José María García-Luján
sábado 11 de junio de 2016, 19:18h
Actualizado el: 06/11/2016 19:54h

Hace uno días ha sido el día mundial del celiaco. Tengo una hija celíaca. Es decir, parto de una situación personal y eso me resta objetividad pero, no obstante, intentaré ser lo más aséptico posible.

Está tan de moda ser celiaco o intolerante, ¿verdad? Pero, ¿sabemos realmente lo que es? La celiaquía es una enfermedad grave permanente que comporta una intolerancia absoluta al gluten, que es una proteína presente en muchos alimentos. En aquellas que proceden del trigo, la cebada, el centeno y la avena y, por tanto, en todo lo que se hace con harina. ¡Uff! Es mucho. Nuestra alimentación tiene una base muy harinosa, esa es la verdad. Los síntomas de la enfermedad son dispepsias, cefaleas, vómitos, erupciones cutáneas y, sobre todo, decaimiento. Cuando tomar alimento te produce todo lo anterior es inevitable un gran decaimiento. Una falta de fuerzas, de energía, de vitalidad. Pero esta enfermedad, ¿qué tiene de particular? Pues tiene que requiere de una comprensión social importante. Primero porque hay que tomar en serio, sin minimizar, lo que no se conoce o lo que le pasa a otro.

Luego, actuar en consecuencia. Es importante saber que a un celiaco se le puede contaminar –accidentalmente- por comer pan en la misma mesa si no se tiene cuidado. Y aún teniéndolo, a veces. ¡Que sufrimiento! Pero se necesita más. Se necesita más concienciación general frente al problema. Los restaurantes tienen que estar preparados para atender a celiacos –cada vez hay más, ¡ojo!- tanto al preparar como al servir sus alimentos. Es cierto que, poco a poco, vamos encontrando cartas en las que se especifican cuáles son los platos aptos y cuáles no. Hay cadenas de restauración -como Vips- que tienen establecido un protocolo de servicio, con un responsable directo que se identifica al comienzo.

¿Y los supermercados? De un tiempo a esta parte, van apareciendo estantes con productos aptos para celiaquía. ¿Y los precios? Ahí quería yo llegar. Los precios triplican el del producto normal. Si un paquete de macarrones cuesta 0,80€, el de sin gluten cuesta 2,60€. Más del triple. ¿Cómo es posible? La menor demanda, el mayor coste de producción, bla, bla, bla. Da igual, no valen argumentos.

En un país que lidera el ranking mundial de donación de órganos… ¿no somos capaces de preocuparnos por los celiacos? ¿No hay forma de subvencionar de algún modo los precios, simplemente, para que sean iguales?

Además, el futuro es suprimir el gluten de la alimentación, porque no sirve para nada (ni valor alimenticio, ni sabor, ni nada) y cada día se incrementan las intolerancias. Anticipémonos. Colaboremos con quienes tienen este problema ya. No se trata de reclamar ningún lujo, se trata de normalidad. De poder comer, a un precio normal, unos espaguetis o unas galletas. De hacer vida normal. Que la comida sea un buen momento. Y que compartamos esa disfunción como gesto de una sociedad adulta y solidaria. Como comprenderán ustedes hace tiempo que le debía este artículo.

Nada más bonito que la sonrisa de mi hija.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (8)    No(0)

+
1 comentarios