TRIBUNA
Putos amores de verano
domingo 31 de julio de 2016, 18:44h
Cuando no había prisa ni teléfono móvil las amigas nos escribíamos cartas o postales durante las vacaciones. “Querida María, el domingo llegamos a Marquina. Me he tenido que poner la chaqueta de manga larga porque hace frío, no me voy a poner morena. El martes fuimos en la playa pero sólo un rato porque había bandera roja... “Hola Poni, acabo de recibir tu carta. Ha tardado siete días. Ayer salimos todo el día en barco y fue genial. Por la noche estuvimos cenando en Puerto Banús y había mogollón de gente...” Metíamos regalitos en el sobre, por ejemplo un chicle, un lápiz o unas horquillas, y dibujábamos palmeras, barcos y peces en el remite. Ahora la mensajería es inmediata, la foto instantánea, las frases apenas en 140 caracteres. Basta con un emoticono. Se ha perdido la virtud de la impaciencia, que se resumía en un esperanzador ‘ojalá te llegue pronto mi carta’, y se ha esfumado la alegría de cruzarse con el cartero rondando por los soportales. Cartas, sellos, soportales, y el Seat 1500 que nos llevaba a seis desabrochados a la playa canturreando ‘por las curvas pasarás, la bocina tocarás’ forman parte del diccionario estival de mi infancia.Todo pasa, o se transforma. Por suerte queda la amistad, escrita con otros códigos, de otra manera, como quedan el amor y los recuerdos de una familia numerosa haciendo un alto en el ‘hotel cuneta’, como decía mi padre. Para quien tenga la suerte de disfrutarlas, las vacaciones procuran esencialmente descanso y cambio. Hay una relación extraña entre el apego a lo cotidiano y la sorpresa de la novedad. El verano nos brinda precisamente la oportunidad de meternos en otra piel, en otra vida, durante unos días. Salir de la rutina es un ejercicio físico y mental muy saludable que entrena nuestra capacidad adaptación. No hace falta que el destino sea lejano. Basta con pasar del ruido al silencio: que los niños estén en un campamento y los padres puedan tener una conversación sin interrupciones; o que uno de los dos haya tenido que quedarse en casa por el trabajo (los y cada vez más ‘las’ Rodríguez). Entonces el tresillo parece infinitamente grande, en el mando a distancia descubrimos botones con opciones fascinantes, y hay tiempo además para leer libros y terminarlos con la glotonería que se merecen, como terminamos un helado. Y están también las vacaciones aprovechadas en toda su sensualidad; los tirantes caídos, la melena suelta, los pies descalzos. Edredones y recato envueltos en naftalina. La vergüenza afuera, asoman las carnes y las palabrotas. Las distancias se acortan, lo mismo que los pantalones y las faldas. Aviones, trenes, autopistas, chanclas, maletas, sombrillas, piscinas, olor a aceite de coco, pasaportes en los bolsillos. Gentes de aquí y de allá se confunden entre las olas o bajo el toldo de los chiringuitos. Surgen romances que hablan y prometen cosas en idiomas no aprendidos pero conocidos. De Toronto a Mojácar hay sólo una mirada impertinente, entre Upsala y Guadalix de la Sierra un tímido roce de manos, de Berna a Conil lo que dura un estrechar de brazos a la luz de la luna. Besos torpes de adolescentes que huelen demasiado a cerveza, besos lascivos de gin-tonic, o besos expertos, todos sin mañana. Algunos puede que sí, es cuestión de suerte y de perseverancia. Torsos tersos al descubierto. El pulso lento. Cuerpos. Veranos cálidos a lo Tennessee Williams, en los que una gota de sudor resbalando por una preciosa nuca pone patas arriba el alma. Incendios que se apagan con medio vaso de limonada donde dos cubitos de hielo chapotean, despreocupados. El mohín caprichoso de Paul Newman remangado. Romy Schneider (las Kardashian no, gracias) haciendo largos en la piscina. Un centímetro cuadrado de toalla compartida con Alain Delon... Estos son mis veranos preferidos, los del amor. Cuando a la hora de la siesta podemos imaginar todo y lo imposible, mientras adosada a un tamarindo chirría la cigarra. Que vivan los putos amores veraniegos. Y las viejas postales.
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Periodista
PEPA ECHANOVE es periodista y miembro de la Asociación-Red de Mujeres Españolas en Suiza.
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