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TRIBUNA

Pirata en Sigüenza

Natalia K. Denisova
sábado 13 de agosto de 2016, 15:10h
Actualizado el: 13/08/2016 19:47h

España siempre sorprende. Han sucedido tantas cosas en esta tierra que vayas por donde vayas, por grandes ciudades o por aldeas pequeñas, siempre toparás con algún hecho desconocido, con algo insospechado. Sigüenza, por ejemplo, es una ciudad pequeña con el pasado grande, lo ha sido todo: centro de poder civil y eclesiástico, campo de lucha durante la Reconquista, destacado centro de enseñanza con la Universidad fundada nada menos que en 1489. Sin embargo, con la edad moderna, es decir, con el siglo XVI, pierde su esplendor y cede su importancia a favor de las ciudades-puertos, como Sevilla, Sanlúcar de Barrameda y Cádiz. El bullicio de la vida se va del centro a las costas de la península, allí también se desplazan los combates que de terrestres se han vuelto marítimos, cuyos protagonistas, en el siglo XVI, fueron españoles contra los piratas ingleses.

¿Qué podrá ver la noble Sigüenza con el mar? Poco o nada, diría usted. Sin embargo, su catedral-fortaleza, aparte del imperturbable Doncel, acoge la bandera del célebre ladrón, que los ingleses prefirieron llamar “pirata”, Francisco Drake. Es la única pieza en España y, se dice, que es la única bandera en el mundo que queda de la azarosa vida de SirFrancis Drake. ¿Y cómo habrá llegado la bandera hasta la ciudad de Sigüenza? Pues, el sobrino-nieto del Doncel, capitán Sancho Bravo y Arce de Laguna, se la arrebató en una batalla del puerto de Cascais (5 de junio de 1589) y para honrar a su célebre tío-abuelo, colocó el estandarte en su famosa capilla. Esta pieza, recientemente restaurada, ha servido de pretexto para organizar la exposición Atempora que nos acerca a la época de Miguel de Cervantes, William Shakespeare y Francis Drake.

La exposición per se merece una visita, tanto por las piezas expuestas como por el entorno, la catedral, pero el modo de narrar esta muestra es cuestionable. La primera frase que dejó caer el guía fue: “La exposición es un homenaje a los grandes personajes: Cervantes, Shakespeare y Drake”. He aquí el máximo ejemplo de frivolidad. Es inconcebible que una persona supuestamente competente lo embarulle todo y tergiverse a su guisa la realidad histórica. ¿Cómo comparar a dos escritores en su grandeza con un ladrón? Sí, señores, es menester reconocer que Francis Drake fue un ladrón, llamado pirata, protegido por la reina Isabel de Inglaterra y por ende cubierto por honores y títulos nobiliarios. Es necesario recordar que en la época de Drake, la piratería, es decir, el robo armado de las flotas europeas, se convirtió en la política oficial de Inglaterra. Drake fue protegido por sus monarcas, que merecieron poco menos que el apodo de “la Corte de los ladrones” y provocaron escándalos diplomáticos al más alto nivel. Además, cómo alguien que conozca un poco la historia de España, puede homenajear a Francis Drake que asaltó Cádiz, Vigo, La Coruña, las islas Canarias, y saqueó cruelmente los puertos de los virreinatos como Valparaíso, La Española o Cartagena de Indias, donde robaba los víveres y ganado dejando la población a la buena de Dios…

Por fortuna, hay algo bueno en el malo de Drake: servir de pretexto para una magnífica exposición dedicada a Miguel de Cervantes en la catedral de Sigüenza.

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