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¿Vamos a hacer algo por todos los Omran?

domingo 21 de agosto de 2016, 13:27h
Actualizado el: 21 de agosto de 2016, 13:50h

Omran Daqneesh tiene cinco años. Los mismos que dura la guerra en Siria, que se está convirtiendo en el conflicto bélico más devastador del siglo XXI. El pequeño Omran no ha conocido otra cosa que la guerra, solo ha visto a su alrededor odio, muerte y destrucción. La imagen de Omran Daqneesh, cubierto de polvo, con la cara ensangrentada y la mirada perdida, sentado como un niño modoso en la ambulancia, después de ser rescatado de entre los escombros de un nuevo bombardeo en Alepo, ha dado la vuelta al mundo, ha acaparado portadas y titulares, y en internet el vídeo donde se ve su rescate se ha hecho viral.

El pequeño Omran ha conmocionado a todos. No es, obviamente, el único niño que sufre el horror sirio, el escenario dantesco que es especialmente la ciudad de Alepo, la pieza más codiciada por las partes enfrentadas. De hecho, es uno de los afortunados: porque está vivo. No es el único niño, pero parece que necesitamos nombres concretos, rostros individuales que nos sacudan la conciencia, que nos hagan reaccionar. ¿Pero realmente reaccionamos? Lamentablemente la respuesta es negativa. Seríamos unos desalmados si la imagen de Omran, y la historia de su desgraciada vida que podemos imaginarnos, nos dejara indiferentes. Bien está, pues, que se haya difundido. Sin embargo, lo que debemos preguntarnos es:¿y ahora qué?

Porque no parece que algo vaya a cambiar. Como tampoco cambió cuando la imagen del cuerpecito sin vida de otro niño sirio, Aylan Kurdi, apareció en una playa de Turquía causando también una enorme conmoción. Con o sin fotografías y vídeos virales, hay, y habrá, cientos de niños como Omran y Aylan. Y ni siquiera es posible, como acaba de denunciar desesperadamente la ONU, que llegue ayuda humanitaria a muchas ciudades sirias, entre ellas Alepo, donde la carnicería está alcanzando unos niveles escalofriantes.

La guerra en Siria golpea de maneraterrorífica a lapoblación civil y loseguirá haciendo, incluidos naturalmente losniños, que son siempre la partemásdébil. La guerra en Siria, con la batalla deAlepo en primertérmino, es la guerra de nunca acabar mientras la comunidad internacional no se plantee unaintervención sobre el terreno, puesestá claro que lo hecho hasta ahora es insuficiente. Afortunadamente,está vezOmran fue rescatado con vida. Pero no es siempreasí.Másallá de laconsternación, ¿estamos dispuestos a hacer algo por todos losOmran? Y por nosotros mismos. Porque, no nosengañemos: no hay un problemasólo–ni siquiera fundamentalmente- de refugiados: hay unsubcontinente fallido que pretende –y no pude sermás humano- emigrarmasivamente a Europa.

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