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TRIBUNA

Rotaciones en Ferraz

domingo 02 de octubre de 2016, 19:32h

La moda de las rotaciones se impone en el fútbol español como Zara en el prêt-à-porter. Con un sinfín de partidos y kilómetros a recorrer, los futbolistas, se llamen Ronaldo, Messi o Geñupi, deben dosificar sus esfuerzos durante la temporada. Con el baile de cambios en el once inicial, los niños de hoy son incapaces de memorizar las alineaciones balompédicas como antaño sus abuelos y padres. (Iriondo, Venancio, Zarra, Panizo, Gaínza; Miguel Ángel, Sol, Benito, Pirri, Camacho; Sánchez, Luena, Hernando, López, Batet...). Felipe González, que nunca dejó de ser el entrenador del PSOE, dio en la SER el pistoletazo de salida a las rotaciones en el equipo de Ferraz. Tras dilucidar muy concienzudamente qué era antes si el huevo o la gallina, y al no caber dos gallos en el mismo corral, Pedro Sánchez deja de ser titular y pasa al banquillo. El suplente vuelve a la suplencia, de donde, según cronistas y aficionados, no debía haber salido. No está a la altura del partido que el socialismo español debe disputar próximamente, que requiere de mucha veteranía y, concretamente, de un ariete que remate a Podemos más que a Rajoy. Con su nefasta racha, Sánchez ha hundido cada vez más a su equipo elección tras elección en la tabla clasificatoria. Erró con su noesno y volvió a errar con su Rajoy o yo, cuando la alternativa correcta era PSOE o Frente Popular. Su afán por ser presidente le llevó a buscar lo segundo que resultaba incompatible con aquél socialismo de la Transición y del consenso, con el PSOE de la España constitucional y democrática. Porque Sánchez estaba a punto de lograr su gol en claro fuera de juego populista y llevándose el balón con la mano del separatismo. Los barones han impedido que los balones de Sánchez besen la red.

Las rotaciones pueden extenderse también al electorado de la mano de Carolina Bescansa, para quien únicamente deberían saltar al terreno de juego electoral los menores de 45 años, mientras que los mayores de dicha edad estarían mejor descansando en casa sin ejercitarse en el sufragio. Así, Pablo Iglesias podría ser presidente del gobierno. Durante su régimen, Hitler lograba plebiscitos con una adhesión del 95% de votos. El 5% restante estaba en campos de concentración privados de su voto. En Barcelona también hay preferencias por la rotación. Ada Colau pretende hacer rotar a Colón; extraña pretensión porque el navegante no era español sino genovés. Sí fueron, en cambio, españolas las empresas del descubrimiento de América y de su colonización, gesta ésta muy superior a la primera. De Colón, dijo en una ocasión Winston Churchill, que fue el primer socialista por zarpar en un barco sin saber a dónde iba, llegar a un país que no sabía cuál era y hacerlo todo con el dinero de otros. Ignoramos si con las rotaciones el socialismo cambiará de la noche a la mañana.

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