Menos leyes, por favor
jueves 19 de junio de 2008, 19:50h
La legislatura, como es habitual, se ha iniciado con las comparecencias de los Ministros ante las respectivas Comisiones parlamentarias. En ellas concretan los planes de sus Departamentos en un ambiente normalmente relajado pues, no en vano, estamos en el comienzo de la batalla política.
Legislatura tras legislatura se reproduce idéntica escenificación en el teatro parlamentario, siempre poco proclive al triunfo de la oposición dado que el Gobierno tiene siempre la última palabra. Legislatura tras legislatura los Ministros disfrutan haciendo gala de su plan de proyectos de ley a remitir al Congreso. El último ha sido el de Cultura que nos ha prometido una Ley de Música y Danza, una Ley de Archivos (otra) y una Ley de Patrimonio Histórico (otra).
Un viejo amigo, que fue Ministro con UCD, me comentó un día que él se autoimpuso una condición para ejercer el cargo: no promover ninguna Ley. Consideraba que el BOE ya estaba suficientemente repleto y que lo que había que hacer era simplificar el panorama legislativo. Menos leyes y más claras. Desde luego fue un extraterrestre. No ha tenido continuador alguno.
A los Ministros les apasiona poner su nombre junto a una ley. Es el culmen de la vanidad. No se pregunta tanto por la necesidad de la misma como por la oportunidad de pasar a la historia. No es lo mismo con los Reglamentos, que no tienen el suficiente glamour. Son como más funcionariales y de bajo vuelo. Allí donde esté una buena ley y si es posible con muchos artículos y secciones, que se quite cualquier disposición de rango inferior.
Además las leyes se venden muy bien. A la gente le encanta que se hagan y dan muchísimo juego pues está primero el borrador, luego el anteproyecto y a continuación el proyecto, todo ello seguido de la dilatada tramitación parlamentaria en las dos Cámaras.
Otra cosa es si sirven para algo; si solucionan problemas o los crean; si originan confusionismo o lo eliminan; si acrecientan el marasmo legislativo o no; o si tienen dotación económica o son puramente virtuales o testimoniales. Lo importante es darle a la manivela y rellenar páginas y páginas de la colección legislativa. Habría de regresar mi amigo el ex Ministro y despojar de hojarasca legislativa el ordenamiento español.
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Catedrático y Abogado
ENRIQUE ARNALDO es Catedrático de Derecho Constitucional y Abogado. Ha sido Vocal del Consejo General del Poder Judicial
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