Nuevo desencanto cubano
sábado 21 de junio de 2008, 22:12h
La decisión de la Unión Europea de suspender las sanciones contra la isla de Cuba ha provocado fuertes críticas por el ex Presidente cubano Fidel Castro. En un artículo difundido por el gobierno cubano, el ex mandatario ha revelado su “desprecio por la enorme hipocresía” que supone la decisión de la UE. Castro ha afirmado que esta hipocresía se hace “aún más evidente cuando coincide con la brutal medida europea de expulsar a los inmigrantes no autorizados procedentes de los países latinoamericanos, en algunos de los cuales la población en su mayoría es de origen europeo”. Las críticas de Castro en materia migratoria coinciden con las de su homólogo venezolano, Hugo Chávez y de otros presidentes de la región. Sin embargo, el blanco de este nuevo mensaje del líder cubano ha sido la inutilidad de la medida europea, añadiendo que la decisión no implicaría en absoluto consecuencia económica alguna para la isla, atacando el bloqueo económico y financiero estadounidense, aún vigente.
Las sanciones de la UE habían sido levantadas percibiendo mejoras en la situación de la isla, a pesar de algunas perplejidades en materia de respeto de los derechos humanos o liberación de los presos políticos. Mientras Fidel Castro ha mostrado su “despreció” por la decisión, ayer, el Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Felipe Pérez Roque, había definido la postura de la UE como “un paso en la dirección correcta”. Sin embargo, paradójicamente, por “primera” vez, Fidel Castro y los grupos de disidentes están de acuerdo en compartir críticas y quejas por el levantamiento de la medida, aunque con argumentaciones diferentes. Pese a haber dejado el mando a su hermano, las palabras de Fidel Castro siguen teniendo un gran peso y probablemente representarán la postura de la isla frente a esta decisión de la UE.
La decisión de la Unión Europea tenía un valor más simbólico que práctico, intentando alimentar un diálogo político en un momento de profundos cambios en la isla. Considerando el peso político de la UE, su aperturismo podía representar un paso intermedio para intentar mejorar las relaciones cubanas con los Estados Unidos. Pese a ser cierto que en el terreno práctico el cambio debido a esta decisión será mínimo (la ayuda para el desarrollo ofrecido por Europa a Cuba es muy reducida), su valor era sobre todo moral, de “reconocimiento” de los cambios promovidos por el nuevo Presidente, Raúl Castro, y, en un cierta manera, estimular nuevos avances en el camino de la democracia. La mano tendida de la Unión Europea parece rechazada y la actitud de Fidel podría provocar una marcha atrás. Desgraciadamente, al igual que el embargo, los perjudicados serán nuevamente los ciudadanos de la isla.