La épica merengue neutralizó el ardor andaluz en el descuento. Por Diego García

Un gol de Asensio en el minuto 47, tras el descanso, sentenció una eliminatoria que parecía complicarse a un Madrid que había navegado con dificultad ante el frenesí y la intensidad desatados por los pupilos de Sampaoli. El tanto de la perla capitalina, que cosechó la calma visitante que el desacierto le había negado en los primeros 45 minutos de anarquía e incertidumbre, nutrió la clasificación visitante a cuartos y le bastó para constituir un nuevo capítulo superado de la racha de partidos consecutivos sin conocer la derrota que sigue coronando al Zidane entrenador.
El Sevilla salió de vestuarios dispuesto a generar un incendio en la seguridad madrileña. Y lo conseguiría de la manera más inesperada. Tras una serie de fogonzados protagonizados por Escudero desde su carril, el ofensivo once sevillano vio cómo un centro puntiagudo de Sarabia era rematado hacia su propia red por Danilo -minuto 10-. El tanto en propia meta aceleró las pulsaciones de ambos contrincantes y corroboró lo acertado de un técnico chileno que hizo rotaciones y plantó a Vietto, Ben Yedder y Correa en el verde. La terna atacante probaría suerte en forma de tormenta para que Casilla ganara legitimidad, como sostén y mejor hombre de su equipo en el primer tiempo.
La pelota volaba de una meta hacia la otra, con un centro del campo descompuesto, ya que el líder de la Liga decidió no abordar el control del partido por medio de la posesión sino centrarse en tratar de marcar y sentenciar la eliminatoria a la contra. La elevada presión de un Sevilla cerrado por el debutante Lenglet acorralaba la salida pausada de un equipo capitalino al que habían regresado Vázquez y Ramos. Morata, Asensio y Mariano figuraban en punta, con Kroos llegando a zonas de remate -y chutando-, Marcelo creando y Casemiro como único y desasistido ancla ante lo fulgurante de las contras locales.
A pesar de lo inconexo del devenir, el Madrid enlazó un puñado de transiciones que castigaron a la valentía sevillana, que soltaba a seis piezas hasta la frontal de Casilla. Con el ritmo disparatado, sólo en torno al 20 consiguió el defensor del Bernabéu domesticar a un Sevilla irreverente, que se convenció de sus opciones de clasificación heróica con el autogol de Danilo. Y con esa convicción soberbia se marcharon a la caseta en el intermedio. Antes del descanso debutaría en el equipo del Pizjuán Jovetic, que entró en sustitución de Correa, uno de los estiletes que habían desestabilizado el equilibrio madridista.

Sin embargo, cuando arrancó el segundo acto, la entrega al ida y vuelta que asomaba al Madrid al abismo acabó por entregar la razón a Zidane. En uno de esos envíos en profundidad que no habían funcionado por el pobre desempeño con balón de Morata, Mariano, Vázquez y Asensio alcanzaría el empate el sistema merengue. Lo cosechó en el 47, congelando la esperanza energética sevillana. Una galopada monumental de Asensio (70 metros en ocho toques) que culminó en escapismo astuto y definición mecánica templó los ánimos del envite y silenció el ardor de la tribuna. La diferencia en el compromiso, la intensidad y la precisión vista hasta entonces quedaba relativizada por mor de la pegada. Lo había tenido el Sevilla en su mano -se lo negó Casilla y su propio desatino en el tramo final- y también lo rozó un conjunto capitalino que se ahorraba un desenlace nuboso.
Reaccionaría el Sevilla gracias a los cambios de Sampaoli. Nasri (por Vietto) y Vitolo (por Mercado, en un movimiento ultraofensivo) entraron en el verde tras el 2-1 logrado por Jovetic de volea -minuto 54- y Zizou respondería tratando de reclamar algo de control y pausa para que el duelo no volviera a enloquecer. Jovetic repiquetearía con voluntad y Ben Yedder seguiría negado de cara a portería al tiempo que Kovacic sentó a un desacertado Mariano. Necesitaba más obreros en la medular para domar el inquebrantable orgullo coral andaluz y por ello introdujo al croata. Además, Carvajal daría un respiro al recién retornado a la dinámica Lucas Vázquez y con el billete a cuartos casi certificado, el objetivo mutó hacia la manutención de la racha de imbatibilidad.

En torno al ecuador del segundo acto empezó a cambiar la inercia el mediocampo madridista, que proporcionó a Morata y Kroos sendos latigazos que Soria (portero suplente de Rico) envió a la esquina. El viento viró en favor de la voluntad visitante, con Danilo llegando hasta posiciones de último pase y la pelota empezando a pintarse de morado con nitidez. Había recompuesto la figura el favorito de la eliminatoria, aunque el Sevilla no soltaría el nivel de exigencia y esfuerzo hasta el final. Como si ambos equipos no volvieran a enfrentarse en el mismo coliseo el próximo domingo. Como primero y segundo clasificados del fútbol español.
Avanzó el enfrentamiento hacia su conclusión con el cansancio jugando un papel que favorecía a los intereses visitantes, pues la celeridad combinativa local y la altura del repliegue cedieron en efectividad. Y Benzema entró en escena en sustitución de un gris Morata a un cuarto de hora del final. Pero la gallardía local todavía alcanzó a sentenciar (en principio, que no en final) el triunfo parcial en el cruce. Narsi ideó una combinación elitista hacia Ben Yedder, que apuró la línea de fondo y entregó el tercero a Iborra. Con el 3-1, anotado antes del minuto 80, parecía autografiarse la conclusión de la triunfal estadística de partidos invicto (que quedaba en 39 duelos, igualando al Barça de Luis Enrique) y el peso de la competitividad sevillana.
Pero en esta cita sensacional desde el prisma de la espectacularidad y las oportunidades hubo hueco para una subida de Casemiro al área ajena. Kranevitter empujó al carioca sobre su espalda y el colegiado indicó la pena máxima. En el 82, Sergio Ramos asumió el remache del brete con una ejecución a lo Panenka. La suavidad del toque que colocó el 3-2 en el electrónico volvió a conectar al Madrid en la búsqueda del empate, tras una apnea de concentración que le había costado el tanto precedente.
Casilla seguiría añadiendo muescas a su rendimiento aunque no llegaría a tapar el testarazo del debutante Lenglet que se estrelló en la madera -minuto 85- cuando agonizaba una batalla sensacional, sin trincheras ni respeto al oponente. Donde la táctica yació arrinconada para regocijo del aficionado (10 tiros a puerta sevillistas por seis visitantes). Y dos taconazos tejidos entre Marcelo y Benzema con definición superdotada del galo hacia la red (3-3) reafirmaron en el descuento lo guerrero de la mentalidad merengue, que sobrevivió a un Sevilla tremendo que hubo de deglutir un golpe moral con el empate final. Para que la racha ascienda a 40 partidos y la épica siga persiguiendo al gigante capitalino. Permanece en suspenso, visto lo visto, el cariz del encuentro liguero, sin un 3-0 previo y con tres puntos que valen oro para ambos púgiles. Sea como fuere, la belleza ofensiva (por acumulación) degustada honró a la leyenda copera.
Ficha técnica:
3 - Sevilla: David Soria; Mercado (Vitolo, m.65), Rami, Lenglet; Sarabia, Iborra, Kranevitter, Escudero; Correa (Jovetic, m.45), Vietto (Nasri, m.55) y Ben Yedder.
3 - Real Madrid: Casilla; Danilo, Sergio Ramos, Nacho, Marcelo; Casemiro, Kroos, Marco Asensio; Lucas Vázquez (Carvajal, m.64), Morata (Benzemá, m.76) y Mariano (Kovacic, m.58).
Goles: 1-0, M.09: Danilo, en propia meta. 1-1, M.48: Marco Asensio. 2-1, M.53: Jovetic. 3-1, M.77: Iborra. 3-2, M.83: Sergio Ramos, de penalti. 3-3, M.93: Benzemá.
Árbitro: Alberto Undiano Mallenco (Comité Navarro). Amonestó a los locales Mercado (m.07), Iborra (m.62) y Jovetic (m.72) y a los visitantes Lucas Vázquez (m.13), Kovacic (m.63), Casilla (m.71), Casemiro (m.84) y Marcelo (m.88).
Incidencias: Partido de vuelta de los octavos de final de la Copa del Rey, disputado en el estadio Ramón Sánchez Pizjuán ante 37.000 espectadores, prácticamente lleno. Antes del encuentro se guardó un minuto de silencio por los recientes fallecimientos de los veteranos exjugadores del Sevilla Ramoní y Juan Maraver.