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JORNADA 20: ALAVÉS 0 ATLÉTICO 0

El colorido Alavés domina pero no tumba a un Atlético feo | 0-0

sábado 28 de enero de 2017, 18:08h
Actualizado el: 28/01/2017 19:45h
Moyá fue el mejor de los suyos, a pesar de la apuesta ofensiva de Simeone. Por Diego García

Y de repente Diego Pablo Simeone volvió a girar el volante estilístico de forma radical. El Atlético visitaba a un Alavés de estadística casera sensacional -sólo dos derrotas- en un duelo de dos de los semifinalistas coperos que, además, abría la segunda vuelta de la Liga. La ausencia obligada de Gabi influyó, de forma inexorable, en la debatible decisión del 'Cholo'. El relato del curso describía que había pinchado el conjunto rojiblanco con la mezcla de calidad y tacticismo y el técnico argentino viró, en el cambio de año, hacia la ortodoxia defensiva para parir una inercia resultadista que les reenganchó a la pugna por el título y los puestos de acceso a la Liga de Campeones. Sin embargo, el arquitecto del regocijo colchonero apostó por una nueva vuelta de tuerca para esta resbaladiza visita sabatina.

El triunfo del Villarreal y la presión de localizarse todavía lejos del Sevilla (en sensaciones y números) son parámetros que argumentan el retorno a la version más ofensiva que ofrece su vestuario. Le urgían los tres puntos, como en las últimas fechas, pero esta vez quiso buscarlos desde el abandono a la calidad técnica. Vació el preparador de músculo el mediocampo y confeccionó un doble pivote conformado por Koke y Saúl, con Carrasco de vuelta a la titularidad (por la derecha, en detrimento posicional para buscar la luz de Gaitán). Y se toparía el estratega con una reproducción de los fantasmas que le condujeron a preponderar su repudio del cuero. Experimentó el Atlético uno de sus peores primeros tiempos de toda la temporada.

Amén de la ideación de Simeone, en tal circunstancia participó la sabiduría táctica de Pellegrino, que provechó el vacío de especialistas destructores en el centro del campo ajeno para agigantar la figura de Camarasa entre líneas. La espalda de Koke y Saúl sangraría tras pérdida o en estático, y el Alavés desplegaría un ejercicio de control monopolístico que borró la otrora personalidad rocosa de la medular capitalina. El juego colorido y combinativo de los vitorianos no tardó en asumir la batuta del enfrentamiento, desafiando al favorito a un cara a cara del que saldría claramente victoroso antes de conducirse a vestuarios. La tormenta de centros y llegadas blanquiazules se concatenó con la pobreza de la gestión de la pelota de un Atlético agazapado en busca de contras a pesar de haber alineado un once morfológicamente antagónico a esa premisa.

Le costaba mucho presionar, llegar a las ayudas y recuperar los balones a los visitantes. Tanto como sacar contragolpes certeros, con Llorente como gobernador absoluto de la parcela central. Y las superiordades laterales continuadas y construídas entre Femenia y Theo y los interiores afligió hasta el complejo a un Atlético despojado de su jerarquía defensiva y arrinconado a la especulación. En torno a la media hora había rebasado el 70% de posesión un bloque local valiente, propsitivo, que encadenó llegadas hasta estrellarse en el larguero -minuto 30-. La mejor oportunidad nació del lanzamiento de falta venenoso de Theo (omnipresente como su homólogo diestro ante la soledad de Filipe y Vrsaljko) y el remate en escorzo de Laguardia que Moyá sólo pudo acompañar con la mirada hasta el travesaño.

El guardameta suplente de Oblak hubo de trabajar desde el minuto 7, el primer aviso local esclarecedor de lo venidero. Una circulación fluida con dirección a banda confluyó en el centro de Femenía que conectó con el chut cruzado de Ibai, aislado en el segundo poste. Deyverson, peleón (hasta lo escatológico, en su baile con Godín), también lo probaría en varias ocasiones, aunque sería la excelencia distribuidora de Camarasa la que sostendría la estirada amenaza vasca. Llorente se sacó un zurdazo si dirección en el 15, tras una pérdida de Carrasco -tan despojado de trascendencia como Gaitán-, subrayando otro de los ángulos de la escena: la intensidad del recién ascendido superaba a la de los visitantes y, por ende, las segundas pelotas eran propiedad del ardoroso sistema de Pellegrino. Sólo permitiría la vigilancia local una contra lanzada por la mística amarrada de Griezmann que no se zanjó con conclusión y un remate angulado del galo tras una falta lateral botada por Koke (el balón parado volvía a ejercer como boya colchonera).

El dinamismo con pelota de los locales había desconcertado a un Atlético inferior hasta en la cesión de iniciativa -su teórica faceta más cómoda-, pero ganaría el empate al descanso Simeone gracias al postrero ascenso de revoluciones y metros decretado en el último tramo del primer acto. Aún así, a pesar de congelar la superioridad alavesista, fueron los locales los encargads de bajar el telón productivo con la enésima incorporación desmarcada de Ibai, que volvía a disparar fuera de arco en el minuto 39.

No le estaba quedando bien el traje contragolpeador a los nombres en liza, más dotados para la pausa y el toque, y lo habia pagado el vigentesubcampeón de Europa. Y, ante el tenue paso al frente propio que no conseguiría inmutar en demasía el planteamiento de Pellegrino en la reanudación, el 'Cholo' quemó sus sustituciones antes del minuto 65. El primero aconteció por lesión de Giménez y los otros dos por el evidente apagón de concentración en fase defensiva y acierto con pelota de Gameiro y Carrasco. El belga, iracundo, explosionó su rabia en el banquillo, susurrando el motivo principal de su caida en desgracia dentro de la rotación rojiblanca. Entraron Savic, Correa -pieza fundamental para recuperar la mediapunta como amenaza y nexo para el debate de la posesión atlética- y Fernando Torres pero el devenir no remitiría. Camarasa -minuto 51- y Deyverson -minuto 58- corroboraron la trama al presentarse ante Moya y rematar fuera por poco otro par de combinaciones distinguidas que desnudaban el desequilibro visitante.

Se aproximó el (casi) soliloquio del Alavés al desenlace. El repliegue encerrado del Atlético no terminaba de negar las llegadas al área a su irreverente rival pero sí anestesió la asiduidad de los centros laterales que complicaron la tarde a sus centrales. A falta de un cuarto de hora seguía en suspenso si el plan de Simeone de llevar a su equipo a un papel muy secundario para jugar un partido largo y amortizar el cansancio vasco en el epílogo del duelo era premeditado y si llegaría a la orilla. El caso es que Camarasa (actor principal, ovacionado, en la debilidad visitante y brillantez propia), Edgar -que entró por Ibai- y Manu García llamarían a la puerta de un Moya efectivo. Y en el 78 sobrevino el fogonazo ansiado por la sufrida delegación madrileña. Gaitán se escapó en una carrera desde el centro del campo, perseguido por tres zagueros que no le alcanzarían, pero marró el mano a mano con Pacheco. El guardameta atajó el oasis construido por un rudo pelotazo de Savic desde la cueva. El argentino sigue mellado con la rojiblanca.

El mencionado susto y el cansancio cambiarían de dirección el soplar del viento. Filipe amanecería a partir del minuto 80 en cancha oponente, con cada vez más piezas rojiblancas combinando en el terreno vitoriano. La nueva tesitura calentaría los guantes de Pachego en un par de lanzamientos parabólicos laterales, al tiempo que Pellegrino afianzaba su resignado punto. Había luchado por ganar al gigante y, en este punto, terminó por anclar a su estructura. Vigaray (físico) sentaría a Toquero -vaciado partícipe del fluir local- y con el paso del minutaje final se autografió la trayectoria. Griezmann lanzó por encima del laguero una falta desde media distancia en el 84 y el Atlético se estiraría en busca del triunfo tras navegar por una soberana travesía por el desierto. Ascendió metros con frugalidad, posicionando hasta a siete jugadores en la frontera del área alavesa. Sin embargo, el desacierto en la puntería que arrastró durante los 90 minutos precedentes patrocinó las agónica respuesta vitoriana. Theo y Edgar dispararon contras frenéticas que Moyá supo neutralizar (sobre todo en el 88, a remate del ex lateral atlético). Las tablas se tornarían inevitables en un pinchazo que, atendiendo a desarrollo del duelo, se podría considerar mutuo. Mereció más Pellegrino y Simeone vuelve a la introspección del diván. "Hicimos un partido partido malo y el Alavés fue superior", confesó éste ultimo.

Ficha técnica:
0 - Deportivo Alavés: Pacheco; Femenía, Laguardia, Feddal, Theo; Marcos Llorente, Manu García; Ibai (Édgar Méndez, min. 65), Camarasa (Santos, min. 76), Toquero (Vigaray, min. 84); y Deyverson.
0 - Atlético de Madrid: Moyá; Vrsaljko, Giménez (Savic, min. 56), Godín, Filipe; Saúl, Koke, Carrasco (Torres, min. 62), Gaitán; Griezmann y Gameiro (Correa, min. 60).
Árbitro: Ocón Arraiz (C. Riojano). Amonestó a los locales Marcos Llorente (min. 54), Deyverson (min. 81) y Manu García (min.93) y a los visitantes Giménez (min. 44) y Godín (93).
Incidencias: Partido correspondiente a la vigésima jornada de la LaLiga Santander disputado en Mendizorroza ante 19.152 espectadores, según datos del club.
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