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Faes ante el debate de las pensiones

domingo 29 de enero de 2017, 14:46h

La Fundación Faes, que aglutinó a los centros de pensamiento en torno al Partido Popular, tuvo una época feraz en la que recogía a parte de la mejor intelectualidad liberal y conservadora española, y tenía una importante presencia tanto en la política nacional como en la internacional. La política de secano intelectual impuesta por Mariano Rajoy, su vaciamiento ideológico y moral del partido, colocaron al centro de pensamiento en una situación cada vez más incómoda. Hasta que José María Aznar, que preside esa institución, decidió desvincularla por completo del partido que él mismo creó. Desde entonces, Aznar y su institución han recuperado la voz perdida en los últimos años de gobierno de Mariano Rajoy.

Siguiendo la que ha sido su línea habitual desde que dejó de ser presidente del gobierno, José María Aznar ha recuperado, con su independencia, la intención de plantear los grandes debates que España necesita. En nuestro país la conversación se centra en las pequeñas e irrelevantes estrategias y anécdotas de los políticos, recogidas y azuzadas por gran parte de la prensa. Pero incluso cuando los grandes peligros se muestran descarnados ante nosotros se hurta el debate a los españoles. Por eso es tan necesario, y tan pertinente, recuperarlos.

Faes, por boca de su presidente, ha señalado a uno de ellos, el sistema de pensiones. La llamada “hucha” de las pensiones está pronta a agotarse, por lo que el desfase entre los gastos del sistema y sus ingresos debe cubrirse con nuevo gasto. Y éste se financiará con la emisión de nueva deuda. A juicio de José María Aznar esto supone un error pues supone mantener un sistema que hace aguas y a un mayor coste. Además, es dudosamente democrático: la deuda se deja de herencia e generaciones y electores porvenir que no han tenido ocasión de votar. Ciertamente, la inacción, que es la seña de identidad del gobierno Rajoy y que es el corolario ineluctable de su sima intelectual y política, no sólo no resuelve el problema del sistema de pensiones, sino que lo exacerba. El mero paso del tiempo hace que la lógica del sistema, que conduce a su quiebra, vaya cumpliéndose. Porque la base que paga disminuye, al tiempo que los pensionistas aumentan: un sistema que se conoce como el timo de la pirámide.

Es cierto que el gobierno de Mariano Rajoy, en lo más duro de la crisis económica, introdujo una reforma poco ambiciosa, pero no menor, que moderó los beneficios del sistema y con ello su sendero al abismo de la quiebra. Pero fue sólo una ralentización de un camino inexorable. No es necesario, aunque cabría de nuevo abrir ese debate, acabar de raíz con el sistema tal como se hizo en Chile. Pero, sí lo es complementarlo facilitando a los españoles fórmulas de ahorro a largo plazo que les permitan sostenerse tras la jubilación por sus propios medios, y contribuir de paso a la riqueza del país. Todo ello, mientras el sistema de reparto sigue su lógica que le conduce a un lento y cruel declive.

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