Donald Trump sigue cargando vía Twitter contra las resoluciones judiciales que han puesto coto a su restrictiva política migratoria. Deposita sobre ellos la “responsabilidad” en caso de que se produzca alguna “tragedia”, en clara referencia a la posibilidad de que puedan entrar legalmente en el país terroristas de alguna de las 7 nacionalidades a las que Trump ha vetado.
Sin embargo, esta medida no afecta a musulmanes de Arabia Saudí, Qatar o Emiratos Arabes, cuyos vínculos con el yihadismo son públicos y notorios. Sirva como ejemplo el siguiente dato: 15 de los 19 terroristas que actuaron el 11-s eran saudíes. De ahí que este veto carezca de fundamento y sea sólo un exponente más del populismo de la nueva administración estadounidense.
Por otra parte, desde las propias filas republicanas empiezan a aflorar las primeras opiniones contrarias a esta medida. Y compañías como Google o Microsoft han respaldado públicamente las resoluciones judiciales que intentan poner coto a semejante desafuero, temiendo que muchos de sus trabajadores de mayor talento tengan que irse del país por no tener la nacionalidad. Ahora está por ver cómo Trump digiere estos reveses judiciales, en un país donde el respeto a la administración de justicia ha sido siempre modélico. Al menos, hasta ahora.