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JORNADA 26: BARCELONA 5 CELTA 0

El Barcelona defiende el liderato ante el Celta y bajo la luz de Messi y Neymar | 5-0

El Barcelona defiende el liderato ante el Celta y bajo la luz de Messi y Neymar | 5-0

sábado 04 de marzo de 2017, 22:36h
Actualizado el: 03/05/2017 02:45h
La mejor versión del club catalán -en este curso- arrolló a su rival y avisa al PSG. Por M. Jones

Luis Enrique, ya liberado de la supuesta presión de ganarse la legitimidad para seguir otro año al frente de Can Barça, escogió este sábado dar prioridad a su candidatura liguera sobre la continental. Reprodujo el once de gala, montado sobre el sistema de tres centrales y seis centrocampistas que le dio el triunfo en el Calderón y el compromiso de su vestuario, sólo sentando a Iniesta. Neymar -muy voluntarioso- y Rafinha ocuparían los costados de un dibujo al que Berizzo pretendió neutralizar con la inclusión de un doble lateral diestro -Roncaglia y Hugo Mallo, escalonados- que le aportaría equilibrio pero le restaría posesión y contragolpe. Aspas, como extremo, y Guidetti, como faro referencial, coronaban un viraje contrario al gusto dominador del cuero que caracteriza al octavo-finalista de la Europa League. Y el volantazo del técnico argentino le costaría un buen puñado de quebraderos de cabeza.

Neymar encendió la mecha con pases verticales a la espalda de la adelantada zaga visitante como aperitivo de lo venidero. El Celta presionaba pero la acumulación catalana de piezas y pasillos para salir en la medular le generaron un monopolio con respecto al esférico y las aproximaciones a la meta oponente. El carioca estrella de la Canarinha asumió el patrón ofensivo de su orquesta, con diagonales continuas que desdibujaban la treta de Berizzo. Sólo la falta de precisión en el último pase limitó la producción inicial culé a un solo chut de Messi en el minuto 14. Tardaron los gallegos en dar dos pases seguidos más de un cuarto de hora -esa combinación incipiente concluyó con centro cerrado de Hugo Mallo que atajó Stegen-.

El encierro intensivo no le era familiar a los celtiñas y su entrenador lo había notado, por lo que intentó rebatir el control del balón subiendo líneas aunque sólo Wass era capaz de sostener la anhelada posesión en el ecuador del terreno. En ese instante -minuto 19-, Piqué batió líneas con un pase vertical que Suárez tradujo en un túnel y remate al poste. Messi, en el rechace, también se encontraría en la madera. Sólo el balón parado parecía sacar del brete a un bloque gallego impedido ante la eficaz ejecución blaugrana en ambas fases del juego. Así, de la pizarra encontró el urgido sistema celeste su llegada inaugural: una falta lateral provocada por Bongonda que generó un barullo en el área que el Barça no supo despejar. Umtiti dejó la pelota muerta en el área y Roncaglia esbozó un escorzo que lamió el poste de Stegen -minuto 21-.


El sistema mixto de marcajes ideado por el Toto no conseguía solventar el resplandor de la mejor versión de Neymar, que disparaba la fluidez coral de sus compañeros. La anti natura obligación continuada de achicar sin disponer del esférico de los visitantes también se juntaría en la fórmula por la que Messi aprovechó para robar, coyunturalmente, la fiesta a Ney. Con Radoja -el ancla defensivo vigués- en la espalda, La Pulga bajó metros para recibir y sacar de su posición a su marcador. Recibió y se giró como una centella, encarando el tercio final de cancha sin su sombra y persecución individual. La pintura avanzaría con un par de fintas que inutilizó a los zagueros que salieron a su encuentro y su zurdazo ajustado a la cepa del poste completó el encuadre. El golazo que desafió a todo el trabajo táctico efectuado por el cuerpo técnico visitante abrió el marcador e hizo justicia -minuto 24-.

No cambió el rictus oprimido el bloque gallego, incapaz de lanzar transiciones -una que dirigió Aspas, en el 37, sería la única con cierto peligro antes del descanso- por el rigor táctico de un Barça apoyado en el Busquets gobernador del ajedrez. Y, además, tampoco aflojaría la pulsión combinativa un coloso barcelonés hambriento de gloria y respeto -tras el 4-0 parisino-. El vigésimo gol liguero de Messi (pichichi) sólo supuso el pico de un esfuerzo creativo colectivo sensacional y frondoso. No en vano, el argentino, Neymar y Rafinha probarían suerte desde la frontal del área en la culminación del torrente ofensivo colorista. Bordeaba el Celta la caída en la lona. Y la besaría en el minuto 40. El 11 brasileño culé, que volvió a seducir a la tribuna después de unos meses de desapego, localizó la ruta al gol de manera sublime. Ya había provocado un penalti no pitado en su baile con Mallo, pero su escalada de nivel, promocionada por una asistencia del 10, tocó techo con un sombrero exquisito a la salida de Sergio. El sutil toque y la deliciosa parábola de su vaselina hicieron relamerse al aficionado a este deporte. Con independencia de sus colores.

El pitido de descanso del colegiado que arbitró el último y polémico Villareal - Real Madrid fue lo único capaz de frenar el espectáculo efectivo y efectista regado por dos de los tres astros de la delantera catalana. Con coros a favor de Lucho resonando en un Camp Nou reenganchado tras el marasmo del triunfo ante el Leganés, da la sensación que el técnico asturiano a puesto a punto a su vestuario para enfrentar la remontada europea. Sin palabrería ni arengas populistas. Lo ha conseguido estudiando soluciones al bloqueo previo. El cambio de sistema ha convulsionado a su plantilla para renacer, crecer y despuntar en estos primeros 45 minutos de homenaje.

Berizzo pretendió un cambio de ritmo y ambición en la reanudación. En consecuencia, sus futbolistas alzaron metros. Pero lo que se encontró el preparador argentino fue una cabalgada de 60 metros de Sergi Roberto que retrató la desorientación de su repliegue. La conducción del interior le llevó hasta un mano a mano con Sergio que finalizó en saque de esquina. Neymar y Piqué circundaron el tercero y el Toto no esperó más: sacó a Bongonda, acusado de no ayudar, y metió en el verde a Pione Sisto. En el minuto 50. Habría defendido el entrenador en la caseta la necesidad del apoyo mutuo en defensa, pero el Barça siguió tocando, con placidez, en tres cuartos de cancha. El pelotazo hacia Guidetti seguía representando la única tubería de desahogo. Y el gol de Rakitic (3-0, en fuera de juego) reafirmó el fracaso vigués. Un mano a mano de Neymar dio paso a la asistencia de Messi hacia Rafinha, que controló demasiado largo pero lo suficiente para el remate a las mallas del croata -minuto 58-. Otra circulación que arribaba al área pequeña. Y otra más, tras asociación entre Alba y Messi, redondeó la actuación de Umtiti, que anotó su primer gol del curso tras la asistencia del argento.

La plasmación de la goleada abrió la ventana para las rotaciones y la distribución de descanso. Busquets y Guidetti dejaron su lugar a Mascherano y Jozabed (al fin Berizzo trató de equilibrar los números en el centro del campo) mientras que Messi recibía en el pico del área y llevaba a cabo su paradigmática conducción -paralela a la frontal- culminada con un toque, suave y certero, hacia el primer poste. Dos goles y dos asistencias autografió el inigualable jugador de fútbol al tiempo que Sergi Roberto y Neymar también recibían relevo -por un Iniesta rodeado de extremas precauciones y Denis Suárez-. Wass, el autor del único tiro peligroso visitante en el segundo acto (Aspas chutó otro par de veces sin éxito), también fue cambiado por Marcelo Díaz, en un movimiento destinado a evitar un mayor sonrojo.

No sería la voluntad del técnico celtiña lo que frenaría la sangría, sino la comodidad llevada hasta la caricatura (con Piqué de delantero centro y Suárez recibiendo balones para que anotara). La velocidad de ejecución, la intensidad en labores defensivas, la cohesión entre líneas, la concentración para ganar cada balón suelto y la lucidez para combinar y matar sobre el motor de lo excepcional (esta versión de Neymar y Messi) fue demasiado para un Celta desaliñado. Y quizá lo sea también para el PSG. Lo que es seguro es la firmeza de la aspiración al título culé. Visto el refresco actual de todos los epígrafes otrora arrinconados y tan identitarios del legendario lustro blaugrana.

Ficha técnica:
5. Barcelona: Ter Stegen; Gerard Piqué, Umtiti, Jordi Alba; Sergi Roberto (Iniesta, min.68), Sergi Busquets (Sergio Busquets, min.61), Rakitic, Rafinha; Messi, Luis Suárez y Neymar (Denis Suárez, min.66).
0. Celta: Sergio Álvarez; Mallo, Cabral, Sergi Gómez, Roncaglia, Jonny; Radoja, Wass (Marcelo Díaz, min.69), Bongonda (Pione Sisto, min.51), Aspas; y Guidetti (Jozabed, min.62).
Goles: 1-0, min.24: Messi. 2-0, min.40: Neymar. 3-0, min.58: Rakitic. 4-0, min.61: Umtiti. 5-0, min.65: Messi.
Árbitro: Jesús Gil Manzano, del comité extremeño. Mostró cartulina amarilla a Sergio Busquets (min.20), Cabral (min.36), Radoja (min.38) y Sergi Gómez (min.49).
Incidencias: partido correspondiente a la vigésima sexta de la LaLiga Santander, disputado en el Camp Nou ante 77.117 espectadores.
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