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ESCRITO AL RASO

Los chicos ‘para todo’ a la trena

David Felipe Arranz
lunes 24 de abril de 2017, 20:21h

Pues señor, resulta que periodistas y políticos han sido imputados en la Operación Lezo que coordina el juez Eloy Velasco contra el saqueo del Canal de Isabel II, a resultas de la cual ha sido enchironado el expresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González. Gran escándalo y lágrimas de Jeremías de su exjefa Esperanza Aguirre, que dice que nombró a los que no quiso nombrar siendo la presidenta; y emerge estos días su caricatura delante del campo de alcachofas, a ver si la opinión pública se apiada de ella y aleja así la sombra de la responsabilidad.

Ay, Ignacio, que la tuya ha sido una forma de ateísmo, que no crees en Dios con todo lo que me has hecho, seguro. Y la presidenta se mira hacia adentro y no se encuentra, porque los había deificado a todos sus chicos. Se le rompe la voz, ella que vive de darlas. Y a ver si puede vd. irse a Aranjuez a capar aquellas ranas suyas, presidenta. Pínteme ese tapiz goyesco de la corrupción, en colores marrones y pastel todo ello, entre cardenillo y enverdecido, Soto del Real style. Se desmayan ya todos los “mercasas” patibularios y hermanísimos por los divanes del Juzgado Central de Instrucción 6 y las cárceles de las Españas por un desvío de fondos de la empresa pública al bolsillo privado, con arresto incluido del consejero delegado del periódico y de Audiovisual Española 2000, Edmundo Rodríguez. Y el periodismo –ese periodismo– se ve implicado en una melé de corrupción y cuñadismo, con un rotativo que recibe bajo cuerda un millón anual de los contribuyentes, la concesión de explotación de campos de golf, el desvío de decenas de millones de euros en un mercado mayorista de alimentos y una venta de armamento en Angola, amén de otras azarosas etimologías del trinque en Sudamérica. Hay hasta un secretario de Estado de Seguridad, José Antonio Nieto, dando estos días explicaciones sobre una reunión suya el pasado 8 de marzo con el hermanísimo de González, que ahora toma el sol a cuadros.

Cuando en 1998 Luis María Anson lanzó La Razón y valía cincuenta pesetas, leíamos la columna de Julián Lago, la misma que provocó su marcha, ordenada por Alejandro Vara. En su última nota, de 29 de julio de 2006, Julián apostaba por actualizar el “orden convivencial exnovo de la Transición”, pero después envió otra sobre los poderes económico-políticos de Levante, tal y como cuenta en Un hombre solo. Casi unas memorias, que finalmente fue purgada… y él depurado por quien bautizó como “la censura con gafitas” –Vara, entiéndase–. Empezaban los tiempos de plomo para los periodistas independientes.

El periodismo nació para denunciar estos maridajes y enjuagues aberrantes, no para callarlos y mucho menos para formar parte de ellos. Y uno siente la sutilísima herida de Artaud en el cráneo, como una brecha que no se cierra desde que se fueron los grandes: Julián, Francisco Umbral, Manu Leguineche, Antonio Herrero, José Luis Gutiérrez “el Guti”... Cuentan que éste, por ejemplo, te daba dos gritos cuando metías la pata y luego te daba un abrazo. Y si te veía mustio bajaba a la farmacia, te compraba una caja de pharmaton complex que te ponía como un venado en la berrea y las secretarias de redacción corrían que se las pelaban por los pasillos, tronchándose de la risa, con tanto periodista en celo en pos de la femme. Y luego te decía: “oye, que te han visto unos chicos saliendo de un céntrico hotel madrileño, después de la hora de la siesta”.

Sabíamos que estos hombres con carácter jamás serían unos genuflexos con el poder. No eran lo que son estos: los “chicos para todo” del presidente de turno disfrazados de periodistas, pajes y recaderos que estigmatizan uno de los oficios más románticos que todavía existen.

Todos andan detrás de la foto mala de González, a ver si, entre tanto famoso, coincide en el trullo con Díaz Ferrán, que anda echándose una brisca por el módulo 10. Compañero Paco Granados, detrás de ti voy, piensa. Y es que al PP madrileño que montó Gallardón hace muchos años y heredó el “esperancismo” le ha salido una asiduidad de barrotes, una metafísica carcelaria de nuevo preso, entre el hombre injusto y esa conducta impecable con pijama a rayas al que no le hace falta ni ponerle un preso “sombra”. “Chicos para todo” de los poderes. Aguantar la biografía en la jaula tiene lo suyo. Desviar más de 25 millones de dólares de las arcas madrileñas a paraísos fiscales, también. Pero en la trena el whisky solemne y compartido del hampa suaviza ese sabor suyo a embutido subliminal, presidente.

Twitter: @dfarranz

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