La bandera de España y de la libertad
domingo 29 de junio de 2008, 23:30h
No es preciso que a uno le guste el fútbol, o incluso se puede considerar que su presencia en calles y medios es abrasiva, para constatar y reconocer -como ya en su día supo registrar el titular de la institución que presido, José Ortega y Gasset- la importancia social del fenómeno.
Por la misma regla de tres y en parecida línea de razonamiento, es preciso reconocer la oleada de fervor nacional que se ha despertado en España en estos días con motivo del campeonato europeo. Puede tomarse por un pretexto de seriedad dudosa y escasa consistencia, si se quiere, pero el hecho está ahí. Las audiencias de televisión son elocuentes: medias superiores al 70%. Pantallas gigantes pueblan plazas y locales abarrotados de público. De Tarifa a Coruña, de Las Palmas a Barcelona, de Valencia a Bilbao, la marea de entusiasmo ha sido tal que los secesionistas han enmudecido. Ni siquiera la agresión de algún grupo eusko-nazi violento –valga la redundancia- en Vitoria ha podido amordazar la explosión de alegría nacional. Para el fondo de este razonamiento, el motivo es lo de menos. Aunque el equipo español haya ganado la copa europea, a los efectos de este argumento, el resultado es irrelevante. Lo destacable de la manifestación social que estamos viviendo, es que en España existe un sentimiento nacional masivo que algunos pretenden ignorar y otros violentar. Negar esa realidad no hará más que exacerbarla. Porque viene de antiguo, es mucho más profunda de lo que a los secesionistas les gustaría y –esto es lo más importante- está por encima de territorios, condados y principados. Es la realidad –y el sentimiento- de una nación de ciudadanos, libres e iguales. Y tiene su bandera que ha inundado nuestras calles y los estadios alemanes. Ahora nadie se ha atrevido a motejarla de “bandera de los Fachas”. Es la de todos. La bandera constitucional. La misma que bordaba Marianita Pineda hace casi doscientos años: ¡la bandera de la libertad!
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Editor de EL IMPARCIAL
José Varela Ortega es editor de EL IMPARCIAL e historiador
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