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LETRAS DESDE MÉXICO

Dos vídeos inquietantes

viernes 12 de mayo de 2017, 20:06h
Actualizado el: 05/12/2017 20:15h

En México hay una epidemia de robo de combatible de los ductos de la empresa estatal de distribución. Los ladrones se llaman vulgarmente “huachicoleros”. El “huachicol” es el alcohol adulterado para consumo de borrachos irremediables en tabernas de la peor estofa.

A principios de mes hubo un enfrentamiento con soldados y delincuentes muertos. Apenas hace un par de días comenzaron a circular los vídeos ahora comentados. Vea usted.

Uno mira las escenas y le cuesta trabajo distinguirlas de aquellas registradas virtualmente en los miles de videojuegos circulantes por el mundo. Como si esa atmósfera polvorienta y gris de un poblacho pedido, Palmarito, Puebla, no fuera sino una escenografía de diseño virtual, como si esas luces mortecinas presagiaran las imágenes por venir.

Un hombre ya abatido resurge de una esquina de la pantalla y tirotea por la espalda a un soldado cuyos tropezones muestran su muerte. Gallina sin cabeza. Cae por fin. Lo han asesinado. La helada cámara registra el homicidio.

En otro momento de la grabación los soldados arrastran por el suelo a un hombre después de un tiroteo. Parapetados en un vehículo los delincuentes se lían a tiros con los soldados. Como es obvio, pierden la escaramuza. Los capturan, los someten, los arrastran. Ya sometido uno de ellos, boca abajo en el piso, se queda a solas con un soldado cuya arma le apunta. El tiro apenas se percibe, más se sugiere. El cuerpo salta por el impacto de grueso calibre.

Se ha consumado, al parecer, una ejecución extrajudicial. La helada cámara lo registra.

-Esto es la guerra; dice una mujer horrorizada frente a su televisor. Es la guerra.

Pero hasta en la guerra hay reglas. El asesino del soldado tiene todo un sistema para recibir un juicio justo. El militar cuyo preso fue muerto, no tiene justificación, no importa lo ocurrido antes ni después. Abuso absoluto de autoridad. La sinécdoque del soldado y el Ejército, actúa en contra de la institución. La parte define al todo, el todo se confunde con una porción.

Y esa es una generalización absoluta y por tanto inadmisible excepto si se opina (iba a decir si se piensa, pero mejor se opina), como la senadora De la Peña quien dictamina desde su escaño en el Senado: regresen los soldados al cuartel. A todos, como si todos hubieran violado Derechos Humanos.

“La presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del Senado, Angélica de la Peña, advirtió que si se comprueba que lo difundido en el vídeo sobre los hechos ocurridos en Palmarito Tochapan, Puebla, el pasado 3 de mayo durante un enfrentamiento contra los “huachicoleros” se trató de una ejecución extrajudicial, el Ejército deberá enfrentar una nueva acusación por una violación grave a los derechos humanos.

“Además —agregó— y se demostrará que las Fuerzas Armadas no deben participar en labores de seguridad o acciones que corresponden a la policía civil".

O sea, tirar el agua de la bañera con todo y el niño recién bañado.

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