www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

LETRAS DESDE MÉXICO

Un poco de periodismo y periodistas

viernes 02 de junio de 2017, 20:05h

Hoy en México el más amplio de los lugares comunes es hablar de los peligros de ejercer esta profesión, especialmente por quienes ni la ejercen ni la conocen ni la comprenden ni la respetan. Los matan, dicen. Los debemos proteger, dicen y dicen.

Por eso he escrito estas y otras reflexiones. Comparto algunas de ellas.

Hoy el periodismo y su complejo ejercicio se han vuelto tema recurrente en los medios y en las redes, esas omnipresentes presencias en cuyos invisibles impulsos cibernéticos se moldea y manosea la mente superficialmente estimulada, de millones de personas al impulso de una moda, una tendencia, una manipulación desconocida, un ejército robótico de presencias inexistentes al servicio de una causa política o de otra naturaleza.

Hoy se podría hablar de la opinión pública, la opinión publicada y la opinión manipulada como nunca en la historia.

Si Goebbels hubiera tenido “tuiter”, blog, Insta Gram o Facebook, seguramente el resultado de la Segunda Guerra Mundial y hasta las consecuencias morales del nazismo habrían sido diferentes. Nos habrían convencido de cualquier cosa.

Los periodistas nos hemos puesto de moda. Y es una lástima, no por nuestra forma o materia de escritura, sino por como algunos (muchos) han muerto.

Si el periodismo, han dicho algunos, recoge la materia prima de la historia; si el periodismo es la literatura con prisa, si somos los evangelistas del nuevo mundo, si la lectura del diario (ahora de la tableta) equivale (dijo Hegel) a la oración matutina del hombre moderno, todo eso hoy suena absolutamente hueco frente a las circunstancias actuales de acoso y desprecio:

No me refiero nada más a los crímenes en contra de colegas cuya vocación los ha llevado al filo de sus propios riesgos ante la indiferencia no solo del gobierno sino de la sociedad. El clamor por mecanismos protectores resulta no solo absurdo sino imposible. Mejor sería exigir justicia, no chalecos antibala.

Quienes hoy mismo no moran ya entre nosotros lo advirtieron hablando en primera persona: de nada sirve si te cuidan, quien te quiera matar; te va a matar. Las balas pasan ya demasiado cerca, escribió alguna vez Javier Valdés.

Hace algunos años, con la rimbombante concurrencia de la televisión comercial, fue anunciado un gran pacto nacional de medios y profesionales para determinar las mejores condiciones de cobertura ante la reciente violencia ocasionada por la guerra contra el narcotráfico, ese callejón oscuro del cual sólo se podría salir por el mismo lugar por donde se entró. Pero quizá ahora sea demasiado tarde. No pasó absolutamente nada, como tampoco ocurrirá con los foros hoy tan solemnemente anunciados.

--¿Cuándo un foro ha resuelto un problema?

Felipe Calderón, el arquitecto de aquella estrategia bélica impensada y mal calculada, advertía y justificaba sus acciones: ya los tenemos en la cocina. Se refería a los criminales cuyo dominio se extendía a todas las áreas de la ida nacional y hasta del aparato público. Hoy ya se instalaron para siempre.

No importa a cuantos aprehendan, a cuantos maten, a cuantos deporten. Se acaba con los narcotraficantes, no con el narcotráfico; se acaba con el criminal, no con el crimen.

Pero el periodismo, testigo y a veces (voluntaria o involuntariamente) altoparlante de los grupos delincuenciales en pugna, no tiene nada más ese riesgo. Tiene otros, no tan graves o tan peligrosos, pero si visibles y atendibles. Por ejemplo, el desprecio, la creencia a veces comprobada, de la obligatoria disponibilidad de los medios para reforzar cualquier postura política.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (5)    No(0)

+
0 comentarios