Francia asume la presidencia de la UE
Sarkozy, en busca de una Europa humilde y ambiciosa
martes 01 de julio de 2008, 18:10h
Investido de la presidencia temporal de la Unión Europea, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, está decidido a aprovechar el mandato que hoy comienza para "desburocratizar" Europa e impulsar un profundo debate político sobre su futuro y su razón de ser.
Sarkozy quiere una Europa humilde y ambiciosa. "Nada de arrogancia" es la consigna que ha hecho circular al Elíseao, pero ser humilde no significa carecer de ambición y dejar de luchas por sus intereses. Así, ha manifestado su deseo, y su intención, de sacar a la Unión Europea de su "autismo" y que acepte sin escñandalo debatirlo todo, ya sean las negociaciones comerciales de la OMC, la estrategia anti-inflacionista del Banco Central Europeo o la eficacia de sus instituciones. "Europa muere de no debatir", ha declarado.
Francia no cuestiona que el BCE tenga como primera tarea el control de la inflación en Europa, pero afirma que la subida de la inflación que sufren las economías europeas nada tiene que ver con la de hace veinte o treinta años, que podía combatirse eficazmente aumentando los tipos de interés. El choque petrolífero actual no tiene parangón con ningún otro vivido en el pasado, y la explosión mundial de los precios no atañe sólo a la energía sino a todas las materias primas, por lo que no valen, según la nueva presidencia europea, las recetas tradicionales.
Sarkozy, que tiene previsto continuar con el debate sobre las nuevas incorporaciones a la Unión Europea, no ha cambiado un ápice su posición en asuntos clave como la posible adhesión de Turquía, algo a lo que se opone contundentemente. Otros procesos ya abiertos, como el de Croacia, seguirán avanzando, pero también en ese caso el presidente francés ha advertido de que antes de que culmine los Veintisiete tendrán que haber resuelto el embrollo de Lisboa.
Sarkozy se subleva cuando se le pregunta si la Europa "protectora" que propone no será en realidad una Europa "proteccionista". Pero de la misma manera que amar a la nación no significa necesariamente ser nacionalista, pedir que la Unión proteja a los europeos no significa aislarlos del mundo ni rechazar la globalización. "Si Europa no nació para protegernos y para ser más fuertes, ¿para qué nació?", se pregunta Sarkozy.