Florentino Pérez se ha desayunado este viernes con la peor de las noticias.
Cristiano Ronaldo guarda silencio. En plena vorágine desatada por su presunto malestar con el Real Madrid y con España, un pesar que le habría llevado a transmitir al club su intención de no volver a pisar las instalaciones de Chamartín -según se ha filtrado, Jorge Mendes ha hablado con la entidad merengue este viernes a este respecto-, la actitud silente del portugués contrasta con la larga lista de indigestiones que ha vivido el vigente Balón de Oro durante su estancia en Concha Espina. Siempre que la prensa, el vestuario, su directiva, la tribuna o cualquier otro sector le han incomodado se ha apresurado para dejarlo claro ante los micrófonos. De forma más o menos velada o directa. Es por eso que parece que con la entrada de Hacienda en la fórmula parece que las cosas se han puesto serias.
En un verano en que ha ganado la Liga, la Liga de Campeones y ha sido padre de gemelos, la estrella portuguesa ha dejado en shocka la hinchada madridista. Venía de ganar la Undécima y la Eurocopa con Portugal en 2016 y en 2017 ha alzado sus prestaciones. Además, por el camino ha recordado su intención de retirarse en el Bernabéu. Tanto él como su agente. Es por ello que la noticia esputada por A Bola ha restallado en la placidez madridista con abrasivo efecto. La tristeza cacareada hace años o sus desavenencias con el público crítico no pasaban de la anécdota cuando mediaban renovaciones. Pero la actuación contra el fraude fiscal del Estado, que ha empantanado su nombre y el de su mano derecha y gurú Jorge Mendes (sus clientes Falcao, por el que irá a declarar el 27 de junio, Pepe, Coentrao, Ricardo Carvalho o Di María también han sido sancionados por evadir impuestos), sí ha abatido el orgullo del pichichi de la Champions League.
En la tarde de este viernes volcánico, la BBC publicaba que el entorno de Ronaldo explicaba que el futbolista "se siente que es honesto, que no hizo nada mal y no entiende lo que está sucediendo. Está muy triste y muy molesto". El amanecer de esta nueva tristeza, más real y seria, tiene que ver, directamente, con la acusación que la Fiscalía ha trasladado al Juzgado número 1 de Pozuelo -el mismo que escudriña a Mendes-. El jugador lo dejó entrever hace meses, el 7 de diciembre de 2016, cuando FootballLeaks filtró su presunto fraude. "¿Crees que estoy preocupado? Quién no debe, no teme", declaró tras empatar a dos ante el Borussia Dortmund, cuando el grupo político le acusó de desviar 150 millones de sus derechos de imagen a través de paraísos fiscales.
Este miércoles proclamó "conciencia tranquila", al serle mencionada la denuncia de Hacienda que afirma que el delantero defraudó 14,7 millones de euros. Se remarca, pues, la contrariedad del portugués: sus vaivenes discursivos evidencian cierta pérdida de control en un ser que ansía controlar todo lo que le incumbe. Pero el 21 de mayo, con la Liga recién ganada, manifestó su malestar con la prensa en una salida de tono en la que se diluía una polémica acción con el central del Celta Cabral y la sospecha que iba cobrando forma sobre su actuación en el ámbito económico: "La gente habla de mí y no sabe un carajo, no veo televisión porque si no, no tendría vida. Hablan de mí como si fuera un delincuente. No soy un santo pero tampoco el diablo que mucha gente dice que yo soy. No me gusta porque tengo una familia, una madre, un hijo y no me gusta que me pongan igual que a los demás cuando hacen tonterías, yo no hago tonterías".
Esta dimensión, que es interpretada como un ataque a su círculo íntimo (Mendes está saliendo muy mal parado por las presuntas prácticas efectuadas en estos años), tiene para el goleador una trascendencia mucho más potente que lo futbolístico o laboral. Por eso en nada quedaron las declamaciones que hicieron saltar las alarmas en el Madrid en septiembre de 2012 ("Estoy triste por un tema profesional y en el club lo saben. Por eso no celebro los goles, porque no estoy feliz. La gente aquí sabe por qué. Estoy triste, no me siento querido"), en mayo de ese año ("El Real Madrid es un club muy grande, pero uno nunca sabe donde acabará. Me siento muy bien aquí, pero dentro de un año o dos no se sabe. La cabeza de un futbolista siempre es complicada"), en septiembre de 2014 (debido a la venta de Xabi Alonso y Di María expuso que "mi opinión es muy clara pero si la digo mañana aparezco en las portadas de los periódicos. Si yo fuera quien manda no lo haría así") o en febrero de 2016 (recién despedido Benítez atacó al club denunciando que "a mí y a todo el equipo nos hacía falta trabajar. Lo necesitábamos porque la pretemporada no fue buena, con muchos viajes").
Por supuesto, en este brete no cabe asimilar el peso de lo fiscal a cualquier otro parámetro. Aunque haya más aliños en la receta. De hecho, el futbolista ha recalcado en repetidas ocasiones que no le gusta la actitud crítica de parte del Bernabéu. "Sólo pido que no me silbe el Bernabéu. Cuando no marco, intento trabajar para el equipo", declaró, todavía en la hierba, tras eliminar al Bayern de Munich en los pasados cuartos de final de la Liga de Campeones. Esa ha sido la más sonada de un rosario de respuestas a su grada que, desde 2015, han ido aumentando su asiduidad.
Sus malas rachas goleadoras le llevaron a enfrentarse con los medios con picos y valles de temperatura en sus declaraciones. Sentirse puesto en tela de juicio no es algo que le guste, por ello, ante la pregunta sobre la fiesta de cumpleaños que celebró con el reggaetonero Kevin Roldán horas después de caer 4-0 en el Calderón (ocho de febrero de 2015), expuso: "¿Sabes por qué no hablo más veces? ¿Tú eres inteligente? ¿Quieres hablar de hoy o de Córdoba? Eso ya fue hace tres meses. Si fueras inteligente me preguntarías por algo del mal partido que hicimos hoy. No eres inteligente, entonces perdona". Y cuando en el arranque de 2016 le pusieron en la boca su sequía fuera de casa contestó, desafiante: "Desde que estoy en España, dime un jugador que haya marcado más goles fuera de casa. Uno".
Tampoco le gusta al luso que se aluda a las presiones que ha podido ejercer, junto a otros compañeros, en la elección o expulsión de entrenadores o jugadores (Benítez y Mourinho podrían opinar al respecto). Preguntado, antes del Mundial de 2014, sobre los rumores que relataban la posible vuelta de Ricardo Carvalho y Tiago a la selección lusa a pesar de haber anunciado su retirada, todo ello si contaban con el beneplácito de Cristiano, el goleador también se revolvió. "No voy a responder, no vale la pena. Jamás un jugador o un grupo de jugadores influye en un técnico o en un presidente. Me deja triste, no tengo ningún respeto por ese periódico porque constantemente inventa noticias y polémicas", zanjó.
El caso es que la Fiscalía de Madrid estaría elaborando otra ráfaga de denuncias. La llegada de más datos fiscales transmitidos por Hacienda. El ente fiscal considera que existe una trama por la que jugadores y agentes usan vía ilícitas para evitar pagar impuestos, siendo el pago del IRPF y los emolumentos de los representantes los dos puntos más conflictivos para los investigadores. y mientras que el ministro de Deportes, Méndez de Vigo, trata de apagar el fuego ("Dejemos que las cosas sigan su curso y no criminalicemos también a una persona porque pueda haber una discrepancia en sus declaraciones de la renta y esperemos cuál es el final de la historia"), la filtración de las intenciones adversas a los intereses de Mendes ya han llegado a su agencia, Gestifute.
Aún así, Mendes y Florentino Pérez han acordado darse un tiempo y la llamarada de este viernes, a última hora de esta tarde, se ha publicado que ha sido calificada por las partes como un "calentón". Pero los rotativos ya esbozan destinos revestidos de veracidad: China, el PSG o el United son mentados. Y algunas informaciones fijan el cabreo definitivo de Cristiano antes de su explosión goleadora de abril. En esa frontera, en las que sus cifras anotadoras flaqueaban y ya habían salido a la superficie las investigaciones fiscales en su contra, el delantero habría transmitido a su entorno su intención de salir de España por sentirse perseguido. Hacienda es presentada como la aguafiestas y esa palabra, "perseguido", puede que le resulte familiar al aficionado balompédico. La persecución y el fraude fiscal se conjugaron en la misma frase en la defensa de Leo Messi, cuando el argentino fue denunciado y obligado a pagar una cuantiosa multa. Entonces, el Barça también tembló durante un par de semanas ante las amenazas de salida del 10. Ahora ese particular pataleo del crack de turno ha tomado el puente aéreo.
Con 32 años y contrato hasta 2021, el Real Madrid también podría considerar si este es el contexto adecuado para hacer caja. La brillantez del último tramo de curso exhibida por Ronaldo redundan en los 200 millones que percibiría el club capitalino de querer deshacerse del luso. No es la primera vez que Pérez ha contemplado esa vía en el último trienio. El paso del tiempo y el declive anatómico del jugador son variables a tener en cuenta, pues marcarán si la entidad decide hacer de Cristiano un mito del club que se retire en Valdebebas o si escoge venderle para reconstruir el proyecto y ahorrarse baligerancia en el vestuario -el caso Casillas es testimonio de lo venidero-. Por tanto, la pelota no sólo está en el tejado del astro. Ni mucho menos.